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Un centenar de personas ha recurrido este año a Aremi para abandonar el alcohol

Miranda

Un centenar de personas ha recurrido este año a Aremi para abandonar el alcohol

En 2010, 20 mirandeses se han acercado al centro por primera vez y de ellos 5 son mujeres

15.11.10 - 02:48 -
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Hoy, cuando se conmemora el día sin alcohol, un centenar de mirandeses se esfuerza día a día por abandonar su consumo. Lo hace, eso sí, con el apoyo de la asociación Alcohólicos Rehabilitados de Miranda (Aremi), en cuyas sesiones de terapia participan en estos momentos unas 100 personas. De ellas, 20 se han acercado este año por primera vez al colectivo. Son 15 hombres y 5 mujeres. Ellas, «empiezan a ser un número relevante. Antes era impensable que llegaran al 20%», apuntó Joseba Orueta, psicólogo del colectivo.
Aunque todavía no se ha cerrado el año parece poco probable que se alcancen las 36 que se incorporaron en 2009. Una diferencia a la que los responsables de Aremi creen que no hay que dar mayor importancia. Es muy difícil explica los repuntes o los descensos, cuando no hay causas objetivas en las que apoyarse. Lo que sí está definido es el perfil de buena parte de los recién llegados. «Son gente joven, el grupo de los que están entre los 20 y los 30 años ha sido mayoritario».
No es algo puntual. De hecho, estiman que la media de edad de sus usuarios habrá bajado 10 años en los últimos tiempos. El grupo más numeroso que acude a terapia es el que conforman personas que están entre los 30 y 40.
Además, la mayoría de ellos han llegado con problemas de policonsumo, no tomaban sólo alcohol. Algo que también hace variar la edad a la que llegan a Aremi.
El alcoholismo es una enfermedad muy lenta, que tarda en hacer mella en las personas, aunque a la larga el deterioro sea muy evidente. Con los policonsumidores pasa lo contrario, aparentemente están bien, pero mentalmente se encuentran fatal «Llegan más pronto, porque la dependencia la han desarrollado antes y vienen psicológicamente mal», explicó Cristina Trinidad, trabajadora social.
De todos modos, entienden que no se puede establecer un patrón a la hora de calcular cuánto tiempo pasa desde que un consumidor se da cuenta de que tiene un problema hasta que busca ayuda. Cada caso es diferente y excusas hay miles para incumplir el propósito de dejar de beber. La tentación suele ser un compañero permanente de muchos enfermos. Incluso de algunos que se mantienen abstemios desde hace años.
Evidentemente, ese colectivo no acude a terapia todas las semanas, si no que se dirige al centro de manera esporádica, para mantener el contacto y sentirse seguro. Hay quien acude dos veces al mes y quien lo hace dos al año.
Y es que una vez superado el programa, van dejando el centro de «modo paulatino», reduciendo poco a poco el número de sesiones en las que participan. «Consideramos importante que la gente no rompa el contacto, hayan pasado 10 ó 20 años. Esto es una enfermedad crónica y los riesgos y los peligros están ahí», recalcó Orueta.
Navidad, una celebración ya próxima en el tiempo, suele ser uno de los momentos que genera más temor entre los alcohólicos rehabilitados y es que «hasta a la gente que no bebe nunca, esos días le ves con una copa en la mano. Además, todo el mundo ofrece».
De hecho, tradicionalmente era después de esas fechas y de las vacaciones de verano cuando más gente solía llamar a la puerta de Aremi por primera vez. Aunque es una percepción que ya no se puede aplicar al momento actual, hace algunos años que el patrón ya no se cumple.
Como un estigma
Lo que no ha cambiado mucho, en su opinión, es la percepción que se tiene del alcohólico. El estigma sigue estando ahí, se percibe como un vicio pese a que la Organización Mundial de la Salud lo considera que constituye una problema de salud pública de primera magnitud. «Se calcula que cada año mueren 12.000 personas en España por consumo de alcohol».
A pesar de ello, sigue existiendo cierta vergüenza social a decir que se es alcohólico o que lo es un miembro de la familia. «Se ve a la persona enferma como alguien a quien hay que culpabilizar o moralizar. En eso no hemos avanzado mucho. Estamos cambiando pero aún nos falta bastante», lamentó Orueta.
Y eso pese a que desde su fundación han sido casi un millar de personas las que han pasado por Aremi y de que cada año el colectivo saca a la calle el problema con iniciativas como las Jornadas de Prevención del Alcoholismo 'Memorial Rufino', que estos días se lleva a cabo. El domingo, una veintena de personas -el tiempo no acompañó- participó en la marcha en bicicleta a Bugedo; y para este jueves han organizado una mesa redonda y la proyección del documental 'Adiós al infierno'. Será en el Centro Cultural de Caja de Burgos, a las 19.45 horas y la entrada será libre.
El próximo año, en 2011, Alcohólicos Rehabilitados de Miranda cumplirá sus bodas de plata, 25 años ayudando y lanzando un mensaje positivo: «Se puede», concluyó Trinidad.
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Un centenar de personas ha recurrido este año a Aremi para abandonar el alcohol

Joseba Orueta y Cristina Trinidad, en la sala de terapia que Aremi tiene en su sede de la calle Los Almacenes. :: AVELINO GÓMEZ

Un centenar de personas ha recurrido este año a Aremi para abandonar el alcohol

Este año han contado con el apoyo del Centro de Mayores. :: A. G.

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