«La cuenta atrás para abolir la corridas empezó el 28 de julio»

La Asociación para un Trato Ético con los Animales (Atea) llevará 10.000 firmas contra la Fiesta al Parlamento vasco en noviembre

M. J. C.BILBAO.
Protesta antitaurina junto al Guggenheim durante la pasada Aste Nagusia. ::
                             FERNANDO GÓMEZ/
Protesta antitaurina junto al Guggenheim durante la pasada Aste Nagusia. :: FERNANDO GÓMEZ

«El 28 de julio, empezó la cuenta atrás para prohibir las corridas en Euskadi», afirma Kepa Tamames, uno de los fundadores de la Asociación para un Trato Ético con los Animales (Atea), en referencia al día en el que el Parlamento catalán aprobó la abolición de la Fiesta a partir de 2012. Está convencido de que el debate se extenderá como una mancha de aceite por la piel de toro. «Es cuestión de tiempo», advierte. «La tauromaquia es dolor y, por tanto, debe abolirse», recalca.

Atea «no tiene prisa» en el sentido de emprender ya, al fragor de la decisión catalana, una campaña de recogida de firmas para trasladar a la Cámara vasca una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) contra los festejos. «En Euskadi no funcionaría en este momento», reconoce Tamames. Está convencido de que esto es así por un doble motivo. De un lado, «porque el arco político vasco es diferente». Y porque «en Cataluña, el movimiento animalista ha realizado un recorrido previo que ha permitido llegar a la ILP».

Se trata, por tanto, de ir preparando el camino sin pasos en falso, pero sin pausas. «La afición taurina no va a más, así que no hay prisa», comenta. A partir de este planteamiento o, si se prefiere, estrategia, Atea quiere que su voz se oiga en la sociedad y en las instituciones. Para lo primero cuenta con el apoyo de la 'World Society for the Protection of Animals' (WSPA). A lo largo del pasado verano, esta organización animalista -una de las mayores a nivel mundial- les ayudó a desarrollar una campaña contra lo que consideran «una tortura».

Las firmas recogidas -10.000- se entregarán en el Parlamento vasco en noviembre. Atea tiene previsto, después, entrevistarse «con los parlamentarios, uno a uno». ¿Con qué finalidad si para entonces la Cámara ya se habrá pronunciado en contra de prohibir la fiesta? «Para decirles que una parte de la población está en contra de la tauromaquia», enfatiza Kepa Tamames.

Firmas y entrevistas son, utilizando un simil taurino, los pases de tanteo de una faena que, de entrada, se antoja larga pero que su objetivo final es, como ha hecho Cataluña, apuntillar la Fiesta.

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