«Quiero que Ezequiel me llame cabrón». Álvaro Pino tiene 54 años, ganó como corredor la Vuelta de 1986, dirigió a Escartín, Heras y Rubiera, y ahora, en su despedida como director, quiere que Ezequiel Mosquera le insulte. «Hay que chincharle». Azuzarle. Y por eso, tras la etapa de Cotobello, el técnico del Xacobeo Galicia criticó en público al hoy segundo clasificado en la general. Puso en duda que el ciclista gallego tuviera carácter para ganar la carrera. Le tachó de blando, de perdonar a Nibali, de acobardarse ante el dolor. «Luego se lo expliqué a él. Hay que pincharle para que pegue un puñetazo encima de la mesa. Si le pinchas en privado, no salta. Así que le pinché en público. Lo que quiero es que me diga: ¡Qué director más cabrón eres! Eso es lo que busco. Lo hago por su bien y el del equipo». Así es su tratado de psicología ciclista traducido al gallego.
La Vuelta 2011 cabe en los 38 segundos que Nibali le lleva a Mosquera. Pino sigue con el pincho en la mano. «Es que a Ezequiel le cuesta mucho ganar. En eso me recuerda a mí». Pino apareció con un dorsal en la Vuelta 1981. Se largó en la etapa que iba de Zaragoza a Torrejón y la ganó tras 200 kilómetros en fuga. Es un veterano de palmarés escaso: la Subida al Naranco, Montjuic, octavo en el Tour y primero en la Vuelta de 1986. Su cima. Ahora dirige a su sucesor. Y le da caña: «A mí me pinchaba Mínguez y yo saltaba. Ahora, soy yo el que chincho a Ezequiel».
Y no es fácil meterse con Mosquera. Es un tipo afable, tranquilo, de voz baja, de los que ceden el paso con una sonrisa. «Ezequiel es un gran ciclista y un chaval extraordinario», apoya Pino. Mañana, en la subida a la Bola del Mundo, Mosquera puede convertirse en el sucesor de Pino. Líderes gallegos. Ayer, en la salida de Valladolid, al técnico de Ponteareas se le notaba tranquilo, listo para la batalla. Ya no hace falta que Mosquera le insulte. «Ezequiel ha cambiado el chip. No volverá a pasar lo de Cotobello. Lo ha entendido. Hay que respetar a Nibali, pero sabe que está ante una gran oportunidad. Tiene claro que es su momento».
Hay en el Xacobeo Galicia un cierto aroma de solidaridad. Parece que la próxima semana se anunciará la continuidad de la escuadra. Parece. Pero, de momento, los corredores no tienen contrato. A Ezequiel Mosquera le preocupan los suyos: «Yo tengo ofertas para 2011, pero si el Xacobeo no sigue, muchos de mis compañeros lo van a tener difícil para encontrar equipo, sobre todo porque han renunciado a brillar sacrificándose por mí». Mosquera cumplirá 35 años en noviembre y tiene apalabrado su futuro en el equipo Vacansoleil holandés. Aunque Movistar y Pegasus (nueva escuadra australiana) han entrado en la puja.
Confía en la continuidad
«Estoy convencido de que este proyecto va a continuar. No hay justificación para que no siga. El lunes o el martes creo que se va a anunciar que el equipo se mantiene», dijo ayer Pino. La empresa Aluminos Cortizo, propiedad del presidente de la Federación gallega de ciclismo, negocia su ingreso en el proyecto. Eso y el actual apoyo de la Xunta sontendrían al equipo. «Me gustaría irme sabiendo que esto sigue», desea Pino. Seguir sin él. «Sí, es mi última Vuelta», zanja. «Me voy porque ya me había ido», añade. Y lo explica: «Después del problema en Phonak (positivos de Hamilton y Santi Pérez) dejé de dirigir. Lo que pasa es que luego surgió un proyecto con el que yo soñaba desde hace mucho. Un equipo gallego». El ex futbolista Karpin, con intereses inmobiliarios en Galicia, buscó a Pino para montar una escuadra. «Valery me dijo que invertiría en ciclismo si yo llevaba la parte deportiva del equipo. Si yo no lo cogía, él no se metía. Dos días depués le dije que adelante», sostiene Pino.
El próximo domingo dirá adiós a la Vuelta tras cuatro temporadas al frente del Xacobeo-Galicia. «¿Si es éste mi mejor momento como director? Pasé muy buenos momentos con Escartín en el Tour y la Vuelta. Con Heras, con Rubiera... Éste es un gran momento. Sobre todo por Ezequiel, por lo buena persona que es. Te alegras doblemente». Tanto se quieren que hasta se insultan.