El Ministerio de Fomento no prevé introducir una tasa suplementaria al transporte por carretera, al menos en el corto plazo, según aseguró ayer su titular, José Blanco. La 'euroviñeta', como se conoce este impuesto, ya se ha implantado en Alemania y también se aplicará próximamente en Francia.
En opinión del ministro, la actual situación de reestructuración del sector no parece aconsejar una tasa suplementaria, que supondría, reconoció, una nueva dificultad. De todas formas, señaló que el Gobierno verá lo que acuerda la Unión Europea porque «hay que buscar un equilibrio para garantizar un trato igual en todo el territorio europeo». Asimismo, explicó que aunque el Ejecutivo decidiera adoptar esa iniciativa, no se pondría en marcha «de forma inmediata, ya que su implantación llevaría entre dos y tres años». Agregó que este tipo de peaje no sirve para financiar la construcción de nuevas autovías, sino para su conservación, que cuesta 6 millones de euros cada día.
Un coste elevado
La tasa medioambiental para camiones que negocia la Unión Europea costaría a España 4.406 millones de euros anuales a partir de 2030, según un estudio dado a conocer ayer por la Federación Internacional de Transporte por Carretera. El coste para el conjunto de la UE ascendería a 414.000 millones de euros. «Pedimos un tratamiento equitativo para todos los medios de transporte», señaló en rueda de prensa Alexander Sakkers, uno de los portavoces de la organización, en referencia a la hipotética extensión de esta nueva tasa. En su opinión, la medida no tiene sentido tal y como está planteada, puesto que parte de los costes que pretende cubrir ya están incluidos en los impuestos al combustible, lo que provoca una doble imposición.
Países como España, Portugal, Dinamarca, Suecia y Bulgaria han manifestado en repetidas ocasiones sus discrepancias con la aplicación de la 'euroviñeta' y han considerado inaceptable que se penalice solo al transporte comercial, mientras se deja fuera del ámbito de la medida a los vehículos particulares.