Los últimos datos oficiales sobre la evolución de la economía vasca reflejan una leve aunque sostenida tendencia de recuperación, que permite alejar el fantasma de la recesión pero que aún dista mucho de suponer una salida real de la crisis. En el segundo trimestre, el Producto Interior Bruto experimentó un aumento del 0,3% en comparación al de los tres primeros meses de 2010 -es el tercero consecutivo en verde-; pero, lo más importante, la tasa interanual se situó en el 0,5% después de haber reflejado magnitudes negativas durante 18 meses. La caja de las haciendas forales también es sensible a esta tendencia: hasta julio recaudaron un 14,9% más en impuestos que en el mismo periodo del año anterior.
El consejero de Economía del Gobierno vasco, Carlos Aguirre, calificó como «positivos» estos datos, que forman parte de un avance facilitado por el Instituto Vasco de Estadística sobre lo que ha sucedido en Euskadi en el periodo de abril a junio. Las cifras definitivas y de detalle serán dadas a conocer el próximo lunes, cuando los técnicos terminen de procesar la información de campo que han recogido. «Permiten apreciar que estamos saliendo de la crisis», después de que la recta final de 2009 marcase el punto de inflexión en el comportamiento del PIB.
El consejero anticipó que, según el avance que ya maneja el Gobierno, la industria y los servicios -especialmente el turismo- han tenido un comportamiento muy positivo en el segundo trimestre, al tiempo que las exportaciones comienzan a empujar la actividad por el lado de la demanda. Añadió que los datos sobre empleo también son buenos y que se registró un aumento del 0,4%, a pesar de que aún se computan tasas negativas en términos anuales -el 0,6%-. Los EREs también han disminuido.
Peor que Europa
Así las cosas, la prospección permite consolidar una idea que ya había tomado cuerpo hace meses: la economía vasca evoluciona ligeramente mejor que la media española -el aumento del PIB nacional para el segundo trimestre ha sido del 0,2% y del -0,1% en términos interanuales-, pero el ritmo de recuperación es mucho más lento que el del entorno europeo. Y es que el crecimiento de la zona euro en ese mismo periodo fue del 1,9% interanual y del 1% en comparación con el primer trimestre del año.
El Ejecutivo vasco prefiere mantener un alto grado de prudencia en relación a lo que puede suceder en los próximos meses, ya que los indicadores que sopesa no son uniformes. Existe, además, temor a que la ralentización de las principales economías europeas -Alemania , que ayer mismo evidenció un cierto freno en su hasta ahora imparable ascensión, y Francia- provoque una especie de congelación del incipiente crecimiento detectado a finales del pasado año.
Uno de los principales termómetros sobre la situación de la economía del entorno, la recaudación tributaria, arroja también un balance muy positivo. En los siete primeros meses del año, las diputaciones forales han ingresado un total de 5.382 millones de euros en impuestos, lo que supone un aumento del 14,9% en comparación con el mismo periodo de 2009. Si se descuenta el denominado 'efecto Rover' -la recaudación extraordinaria de 297 millones traspasados por la Administración central a principios de año a cuenta de la importación de vehículos británicos a través de Álava- el aumento se sitúa en el 8,53%. Una tasa de incremento superior al 5% que figura en los presupuestos públicos como previsión de aumento de los recursos.
Las subidas de la recaudación se han debido, principalmente, a un tirón muy importante experimentado por el consumo -que ha llevado a aumentar los ingresos por IVA en un 44,3%-, lo que ha permitido compensar la tendencia aún negativa que presentan otros tributos. Es el caso del Impuesto de Sociedades, que desciende un 17,7%, lastrado por la reducción de beneficios de las empresas. Las retenciones del trabajo, un buen indicador de lo que sucede en el mercado laboral, tan sólo han aumentado en este periodo un 1,9%, pese a que se aumentaron los porcentajes que se aplican en las nóminas desde el pasado mes de enero.
La incertidumbre del IVA
También en esta materia optó ayer por ser prudente Carlos Aguirre, al apuntar que «hay que esperar todavía algún tiempo» para tener una idea más certera sobre los ingresos para el conjunto del año. No será hasta mediados de octubre cuando el Consejo Vasco de Finanzas formule una previsión oficial sobre el cierre del ejercicio, que no estará exenta de incertidumbres.
En especial, la relacionada con el Impuesto sobre el Valor Añadido. Aunque los tipos que se aplican a los productos de consumo han aumentado desde el pasado 1 de julio -del 16% y 7% han pasado al 18% y 8%, respectivamente- los efectos del mismo no se contabilizarán en las arcas de Hacienda hasta finales de octubre, cuando las empresas presenten su declaración trimestral. Además, todo hace indicar que en la primera mitad del año se ha producido un adelanto de compras -es acusado este efecto en el sector del automóvil, por ejemplo- para eludir precisamente ese incremento tributario, lo que puede derivar en una desaceleración durante la segunda mitad del ejercicio.
El consejero -que anticipó que el proyecto de Presupuestos de 2010 será aprobado por el gabinete el 26 de octubre, con un marcado carácter de «austeridad»- se mostró partidario de que el exceso de recaudación no presupuestada se destine a «mantener los estímulos a la economía». «Este país -dijo- está en medio de un proceso de cambio de su modelo productivo y necesita apoyos». Con ello, descartó que esos recursos puedan destinarse a reducir el endeudamiento.