Richard Avedon inmortalizó su rostro perfecto de lolita a los doce años. Milica Natasha Jovovich había abandonado su Kiev natal a los cinco, cuando sus padres, un pediatra yugoslavo y una actriz rusa, emigraron a California. Allí trabajaron como empleados de limpieza en casa del director Brian de Palma. La madre, Gallina Loginova, la estrella ucraniana más bella y popular de su generación, lo dejó todo para seguir a su niña a Estados Unidos y convertirse en su representante. Después vinieron tiempos difíciles. El padre fue encarcelado por un fraude de seguros médicos y el matrimonio se divorció. A la pequeña Milla, alta y espigada, la llamaban «rusa comunista» en el colegio.
Las portadas de 'Vogue' y 'Cosmopolitan' y los contratos con Chanel, Versace y L'Oréal pronto le hicieron olvidar el acoso escolar. Llegó a ser la 'top model' mejor pagada del mundo. Al mismo tiempo, su carrera como actriz se desarrollaba discreta. 'Regreso al lago azul', 'Kuffs, poli por casualidad' y un papelito en 'Chaplin' no consiguieron borrar su estigma de modelo que prueba suerte en el cine. Hasta que en 1997 demostró, al fin, que sabía actuar en 'El quinto elemento' y 'Juana de Arco'. Por desgracia, tres años más tarde se topó con la franquicia que le ha hecho multimillonaria y encasillado en el papel de maciza mata zombis. 'Resident Evil', adaptación del celebérrimo videojuego, estrena mañana su cuarta parte. Y en 3D.
Milla se enfada un poquito al preguntarle si no le aburre retomar un personaje cuya única profundidad psicológica es dudar qué arma elige para desmembrar muertos vivientes. «Ser Alice no es nada aburrido. Una de las cosas más emocionantes para un actor es poder hacer un personaje una y otra vez, porque muchas veces eres crítico contigo mismo y piensas que te hubiera gustado hacerlo de nuevo desde el principio. Siempre me han fascinado los actores de series de televisión. Llegan a conocer a sus personajes casi como a sí mismos. Así que para mí es muy emocionante volver a ser Alice; a medida que yo cambio como persona, ella cambia también. Y ahora soy una persona completamente diferente».
La razón de ese cambio tiene dos años y medio y se llama Ever Anderson. La hija de Milla y el director Paul Anderson, artífice de la saga 'Resident Evil', la acompaña siempre al trabajo. «Soy muy afortunada porque puedo llevármela conmigo. Le encanta estar en el set. Conoce todas las normas de un rodaje: cuando dicen 'acción' se queda calladita y sabe que no puede tocar ningún cable». Antes de Anderson (no confundir con el gran Paul Anderson, el de 'Magnolia') hubo otros dos maridos: el cineasta Luc Besson y el actor Shawn Andrews, con quien se casó a los 16 años en un matrimonio que se anuló a los dos meses.
Madre primeriza
'Resident Evil: Ultratumba 3D' obligó a su protagonista a ponerse en forma tras la maternidad. «Siempre que vuelves al trabajo después de tener un bebé es un reto, independientemente de tu profesión», explica. «En mi caso el reto es mayor, porque hay tanta atención sobre mi persona... En Los Angeles hay muchos paparazzi, mucha presión para bajar peso y mágicamente volver a estar en forma. Como todos sabemos, la magia no existe, a no ser que la crees por ti misma. Y crear esa magia significa ir al gimnasio y hacer dieta. No quería que esa presión afectara a mi vida, soy una madre primeriza, quería tomarme tiempo. Me llevó un año y medio regresar a mi apariencia normal. Antes de 'Resident Evil' rodé un par de películas en las que no estaba tan delgada. Después de hacer tantas películas de acción y estar en forma tenía personajes normales».
Inspirada descaradamente en el clásico de John Carpenter '1997. Rescate en Nueva York', la cuarta 'Resident Evil' confina a un grupo de personajes en un edificio cercado por zombis que se cuelan por las alcantarillas y reptan por los muros. La violencia gore, los calcos-homenaje a 'Matrix' y el uso macarra del 3D (se ha rodado con las mismas cámaras que 'Avatar') aseguran el gozoso entretenimiento. Además, Sergio Peris-Mencheta, el próximo Capitán Trueno, tiene un papelito. «Es un actor maravilloso y un chico tan guapo...», alaba Jovovich. «Le aporta un elemento latino y romántico a la saga que nunca había tenido». Por cierto, la actriz conserva dos recuerdos de España: «Una capa que compré y me pongo muchísimo y ese cerdo que se parte con el plato en Segovia...».
Así que la malvada Katinka de 'Zoolander' defiende la rentabilísima adaptación del videojuego de Capcom, lanzado en el lejano 1996, y descubre el lado feminista de la aguerrida Alice, en perpetua lucha contra la Corporación Umbrella: «Es un gran honor ser una de las primeras mujeres que ha formado parte de una franquicia de cuatro entregas. 'Resident Evil' es muy especial porque es uno de los raros casos en que los chicos quieren jugar a ser una chica».
Jugarse el tipo en las escenas de riesgo va en el contrato. «No importa lo mucho que ensayes las coreografías, siempre va a haber accidentes. Además, con el 3D tienes que acercarte mucho, porque el público puede apreciar la distancia. Soy una adicta a la adrenalina, pero nunca antes había recibido un par de puñetazos reales. No somos artistas marciales. Te metes en el papel y dices 'voy a correr, a dar una patada a la puerta...'. Y es una receta abonada al desastre, siempre nos hacemos daño. Trabajamos catorce horas seguidas. Estás magullada, dolorida... ¡Pero es tan divertido! Como Disneylandia pero en versión violenta».
En octubre, Milla estrena en EE UU 'Stone', un drama con Robert de Niro y Edward Norton. «Pero, claro, no tendrá tanta publicidad como 'Resident Evil'...».