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El debate que 'cocinó' una tregua

POLÍTICA|el día después

El debate que 'cocinó' una tregua

06.09.10 - 02:33 -
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El alto el fuego anunciado ayer por ETA supone, de momento, el fruto más importante y tangible de los muchos meses de 'cocina' entre Batasuna y EA. Sin datos todavía para conocer las verdaderas intenciones que se esconden detrás de la decisión adoptada por la organización armada, lo cierto es que el comunicado de ayer viene a responder a los intensos emplazamientos públicos que en los últimos días han venido realizando la izquierda abertzale ilegalizada y EA, que han salido a la luz tras desvelar este periódico, el pasado jueves, la existencia de un documento conjunto en el que se veía necesario «un alto el fuego de ETA bajo verificación internacional».
Unas peticiones que Batasuna y EA habían puesto en conocimiento del resto de fuerzas abertzales, que han podido forzar este gesto de la organización terrorista incluso antes de lo previsto. La tregua sirve para mantener los equilibrios en el debate interno de Batasuna, dar oxígeno a la izquierda abertzale en su apuesta por las vías políticas y evitar que el paso de los meses y los rebrotes de kale borroka puedan estancar el proceso, como temían, por ejemplo, en EA.
No obstante el vídeo de los tres encapuchados en la BBC no responde completamente a estas peticiones del denominado polo soberanista. Por ejemplo, no alude a un aspecto fundamental: la exigida «verificación internacional». Los impulsores del proceso están ya trabajando en la futura labor de verificación con vías internacionales abiertas, en las que no estaría directamente implicado el mediador sudafricano Brian Currin, según fuentes próximas al proceso.
Los impulsores del acuerdo del Euskalduna entre Batasuna y EA precisan que el de ayer es un primer paso, previo a otros que «se darán». Declarar el alto el fuego era el principio lógico de este camino y ahora auguran «más movimientos de ETA», aunque no concretan si será a través de un segundo comunicado a corto o medio plazo. La confirmación de la ausencia de atentados supone una importante inyección de esperanza, pero no logra despejar el escepticismo instalado en buena parte de la sociedad. Y es que la clave de este proceso sigue estando en si la organización terrorista será capaz de dar el paso definitivo de dejar las armas para siempre, como le reclaman los Gobiernos central y vasco, y también el PNV.
En ello están la izquierda abertzale y EA, en «seguir consolidando un escenario para el final de la violencia» que las fuentes abertzales consultadas consideran que es «irreversible», aunque a la hora de hablar de plazos y ritmos prefieren mantenerse cautos, tal y como han venido defendiendo en estos más de doce meses de trabajo conjunto, cristalizado en el acuerdo del Euskalduna, el 20 de junio.
El anuncio de ETA no ha pillado por sorpresa a la izquierda abertzale ni a EA, pero tampoco a Zapatero y López. El ministerio y el departamento de Interior han venido marcando el terreno toda la semana. Las Fuerzas de Seguridad ya contemplaban una tregua, aunque la situaban en torno al día 27, conmemoración del 'gudari eguna' y tradicional fecha que utiliza la organización armada para difundir comunicados.
El consejero de Interior, Rodolfo Ares, ya había señalado el 29 de agosto que «la tregua de la que se habla puede servir para que Batasuna y ETA resuelvan sus tensiones internas, pero para nosotros es insuficiente». Un mensaje que ayer volvió a reiterar y sobre el que se va a constituir la estrategia antiterrorista de los Ejecutivos vasco y central.
El silencio ayer de Moncloa, en contraste con las rápidas comparecencias en anteriores anuncios de tregua, fue clarividente de lo que piensa Zapatero. Los Gobiernos central y vasco ya manejaban desde hace meses distintos datos e informaciones que hablaban de la posibilidad de que ETA llevará meses, concretamente desde febrero, con una tregua 'de facto'. Esta tesis se veía alimentada por el hecho de que el último atentado se remontara a agosto de 2009, con la colocación de unos artefactos contra intereses turísticos en Mallorca, pocos días después del asesinato de dos guardias civiles en la isla.
Fuentes conocedoras del proceso sitúan en febrero el momento en que ETA suspendió las acciones violentas, aunque en marzo asesinó a brigadier francés en un enfrentamiento fortuito. La propia organización asegura ahora en su comunicado que la decisión de no atentar la tomaron hace meses.
Solicitud a López
Los Gobiernos de Zapatero y Patxi López están decididos a mantener la presión sobre el mundo de la izquierda abertzale y ETA, e insisten en que la única salida es el abandono definitivo de las armas o un desmarque rotundo por parte de Batasuna de la violencia. El lehendakari y el ministro del Interior, en sendas entrevistas radiofónicas, analizarán hoy la nueva situación.
Es la primera vez que una tregua se produce con un Gobierno Vasco socialista en Euskadi. Está por ver qué papel puede jugar el Ejecutivo de Patxi López. El comunicado de la banda no le interpela, mientras sí alude al Gobierno central y las formaciones abertzales. Además, el Ejecutivo de Vitoria está sostenido por el partido más opuesto a cualquier proceso de paz, el PP vasco.
El presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, ya dibujó en junio un posible escenario como el que comenzó a abrirse ayer, y reclamó al lehendakari que tomará la iniciativa. Tres meses después, y preguntado ayer por este periódico sobre aquellas palabras, Eguiguren cree que López debería efectuar algún movimiento para situarse ante esta situación que demanda «nuevos planteamientos». El dirigente socialista, que participó en las fallidas negociaciones de 2006 con el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, cree que López debe comenzar por «hablar con todos los partidos» para abordar el alto el fuego etarra.
El otro silencio significativo de ayer, junto al del Gobierno central, fue el del PNV. La formación jeltzale ha venido mostrándose muy escéptica con los movimientos de la izquierda abertzale y su capacidad para arrastrar a los violentos hacia la política. Su presidente, Iñigo Urkullu, tras sus encuentros de agosto con representantes de la izquierda abertzale, ha venido lanzando mensajes en el sentido de que ETA no atenderá los llamamientos de Batasuna. Un escepticismo más acentuado, por ejemplo, que el del sector guipuzcoano de Joseba Egibar.
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