La recuperación de la economía productiva arrancó en febrero pasado, porque en ese mes volvió a crecer, tras veinte meses consecutivos de descensos, el número de empresas españolas que contratan trabajadores. Y, lo más sorprendente de todo: en pleno verano abrieron sus puertas o reemprendieron su actividad un centenar de compañías que proporcionan ocupación a más de 500 personas cada una de ellas. Si en junio eran 2.420, el censo de este tipo de sociedades ya registraba 2.523 en julio. Ocurre todos los veranos, por la incorporación de las sociedades que desarrollan su actividad en el sector turístico, pero el fenómeno no había alcanzado esa dimensión en años precedentes.
Los datos proceden de un registro totalmente fiable, el código de cuentas de cotización a la Seguridad Social, que este organismo ha empezado a publicar este mes. El Ministerio de Trabajo pretende combatir los mensajes negativos que transmiten, sobre todo, las organizaciones de pymes y autónomos, pero también las encuestas realizadas entre empresarios de mayor dimensión.
Estadística depurada
La nueva serie arranca en enero de 2008, cuando la crisis todavía no había impactado con fuerza en la economía real. Es una estadística con una importante ventaja respecto a las que ya elabora el INE -sociedades mercantiles, directorio central de empresas- y es que solamente computa a las empresas que cotizan por sus trabajadores, lo que deja de lado las sociedades patrimoniales o de gestión de bienes, cuando en otros registros solo se llega al dato de las compañías verdaderamente empleadoras por aproximación, discriminando las de determinado régimen jurídico. El INE, por ejemplo, consignó en 2010 la existencia de 3.291.263 sociedades, entre ellas 114.186 'comunidades de bienes'.
Durante el pasado mes de julio el número de empresas con trabajadores ascendió a 1.690.802. La cifra llegó a ser de 1.831.566 en mayo de 2008, cuando la crisis financiera internacional ya estaba en marcha, pero todavía no se había manifestado en toda su crudeza -la quiebra de Lehman Brothers se produjo en septiembre de ese año- ni había llegado a incidir en la economía real de los países desarrollados.
El descenso fue lento, pero implacable, a partir de ese momento. Primero se redujo el registro de pequeñas empresas, y el deterioro se extendió rápidamente a las de mediano tamaño y con cierta lentitud entre las compañías de mayor dimensión. En agosto de 2008 todavía 2.543 empresas con más de 500 trabajadores cada una de ellas -lo que en España ya se considera una sociedad de dimensiones apreciables- estaban al día en sus cotizaciones a la Seguridad Social. La crisis se cebó en ese segmento desde entonces.
Pioneros, los pequeños
Y los primeros indicios de mejora también se han dado en las microcompañías, las que solo ocupan entre 1 y 5 empleados. Los vaivenes de la actividad acabaron con algunas de las unipersonales con la llegada del verano. Pero desde abril se sumaron al repunte las pymes de pequeña dimensión -hasta 50 trabajadores- y ha habido que esperar hasta julio para encontrar un avance en el número de empresas que tienen plantillas integradas por más de cien personas.
La comparación de este nuevo registro con la trayectoria de las afiliaciones a la Seguridad Social permite concluir que las áreas de actividad donde se está gestando la recuperación corresponden a los servicios. La construcción ha perdido casi un millón de trabajadores afiliados -eran 2.520.164 de media en enero de 2008 y habían descendido a 1.550.257 el pasado agosto-, y la industria del orden de medio millón, desde el punto álgido registrado en febrero de 2008 -2.745.234 inscritos- hasta el actual suelo, cifrado en 2.287.870 trabajadores. Los servicios, aunque todavía por debajo de los niveles previos a la crisis, ya encaran la recuperación, con 12.716.289 registrados el pasado mes.