No por poco habitual es menos probable un accidente como el que ocurrió ayer en el transcurso de la prueba de Moto2 en el circuito de San Marino. Cuando 29 pilotos encima de 29 máquinas capaces de ponerse a más de 300 kilómetros por hora comparten asfalto, la tragedia puede salpicar la competición en cualquier momento. Y así ocurrió en el circuito de Misano, escenario donde tenía lugar la prueba número doce del Mundial. Y en la curva número doce, después de doce vueltas, Tomizawa cayó al suelo en una zona en la que se va a no menos de 240 kilómetros por hora para no volver a levantarse.
El joven piloto (sólo 19 años) marchaba en la cuarta posición a falta de 14 vueltas para terminar la carrera. Al salir de una de las curvas del tramo conocido como 'curvone', su potente Suter se tocó con la Motobi de Álex de Angelis y se fue de la rueda delantera sobre el piano, lo que provocó la caída. Una vez en el suelo, De Angelis primero y Redding después le pasaron por encima. La moto del primero le pasó por la cabeza. La del británico, literalmente, le partió por la mitad. Los dos pilotos terminaron por chocar entre sí, pero ninguno sufrió heridas de gravedad. Por lo menos de las que se ven. El dolor que va por dentro difícilmente lo podrán curar: «Estoy absolutamente destruido. En momentos como éste, todo lo demás pasa a segundo plano», aseguró De Ángelis. Y así fue. Poco importó la victoria de Elías, que se desmarca como líder del Mundial, o el sexto triplete en la historia del motociclismo español. La imagen de Tomizawa ya en coma tendido en el asfalto de Misano será tristemente la imagen más recordada del Gran Premio de San Marino.
Se descartó la opción de un traslado en helicóptero al hospital de Cesena para que finalmente fuera una UVI móvil la encargada de llevar al piloto japonés a Riccione para intentar estabilizar su estado con el tratamiento adecuado, pero no llegó al hospital. No pudo sobrevivir a los múltiples traumatismos en cabeza y tórax y finalmente falleció en la ambulancia. El doctor Macchiagodena, director médico del Mundial, intentó tranquilizar los ánimos del resto de la parrilla: «El piloto se encuentra en estado crítico. Le hemos reanimado y está estable, pero en condiciones muy críticas». Pero él ya sabía que el fatal desenlace no tardaría en llegar.
A media asta
No hubo celebración en el podio y las banderas de los ganadores se quedaron a media asta en señal de duelo. El resto de pilotos vivieron un día difícil. Toni Elías, vencedor final en la carrera, restaba importancia a su primer puesto: «Todo lo que siento ahora es tristeza y mi victoria de hoy es irrelevante; ayer mismo estaba bromeando con Tomizawa y pensar que no va a estar más con nosotros es realmente horrible».
Julián Simón, que acabó segundo, tampoco podía dar crédito a la noticia: «Estoy muy afectado por su fallecimiento. Es una gran pérdida».
Semana trágica
La muerte de Tomizawa es la primera en siete años en un circuito del Mundial. En abril de 2003 Daijiro Kato murió al chocar a 200 kilómetros por hora contra un muro de protección en el circuito de Suzuka. Pero el incidente de ayer recuerda mucho al ocurrido la semana pasada, cuando el estadounidense de tan solo 13 años Peter Lenz murió en una carrera de promoción previa al Gran Premio de Indianápolis, también atropellado tras una caída. Ayer, el mismo Tomizawa guardó junto con el resto de pilotos un minuto de silencio en su memoria. Paradojas de la mala suerte.