Primero le roban la cartera y después le toca el 'gordo'. Dos veces. Esta es la rocambolesca historia de una vecina de setenta años de Benidorm propietaria de un conocido hotel -de hecho, el premio viene a reforzar su alto nivel adquisitivo-. María cobrará dos décimos del primer premio de la Lotería Nacional, 120.000 euros: uno, el que le robaron y que fue recuperado al detener al carterista cuando fue a comprobar si le había tocado y el segundo, el que compró posteriormente para sustituir al sustraído.
La peripecia ocurrió el pasado 26 de agosto, cuando la mujer sufrió un robo mientras paseaba por la ciudad. Entonces hizo dos cosas. Primero, acudió a la Policía para presentar la denuncia. A continuación, volvió al despacho que suministra habitualmente a la parroquia La Almudena para conseguir otro boleto con los mismos dígitos.
El número afortunado es el 02.415, al que María era fiel desde hace veinte años. El lotero que vendió el primer premio esta semana, Santiago Alonso, relata que «mucha gente cuando pierde o le roban el número de lotería acaba comprando otro igual». Por suerte, la parroquia había devuelto ocho décimos.
El sorteo, que se celebró el pasado 28 de agosto, dejó 60.000 euros por décimo entre los feligreses y familias de los cursos de comunión. En total, casi nueve millones de euros, que han ido a parar a cien familias. El párroco de la iglesia, Juan Bautista, considera que el curioso caso «ha sido cosa de la Providencia, una suerte enorme». «María lleva veinte años comprándo el mismo número y, por casualidad, quedaban ocho décimos más», explicó.
El error del carterista
La búsqueda del billete robado se tornó más intensa cuando la familia de la agraciada supo con seguridad que había tocado el primer premio. También aquí intervino la casualidad. Un hijo de María acudió el pasado lunes a la administración de Alonso y mientras hablaba del asunto con el lotero se acercó un joven extranjero para comprobar su boleto. En la pantalla apareció el mensaje de 'Enhorabuena, este décimo está premiado'. Al echar un vistazo a los números, el vendedor inmediatamente se dio cuenta de que, casi con seguridad, era el décimo robado y le dijo al presunto carterista que «'por favor, esperara'». Entonces llamó a la Policía para informar de sus sospechas.
Los agentes detuvieron al presunto ladrón, le requisaron el boleto y le llevaron a comisaría. Se le sometió a un juicio rápido en el que alegó que compró el décimo en un bar cerca de una iglesia en Elche. Falso, pero ha quedado en libertad por tratarse de un hurto, con la obligación de acudir al juzgado cada quince días. «De las 4.000 administraciones de loterías de España este hombre vino a la única que no tenía que venir», aseguró el lotero.
Según explicó, el carterista estaba «muy tranquilo», bien sea porque «o no sabía lo que llevaba en la mano o porque era un actor digno de un 'Oscar'». María, en cualquier caso, deberá esperar para disfrutar de la totalidad de su premio. El boleto robado se encuentra aún en poder de un juzgado de Benidorm.