El mensaje no puede ser más claro: 'Alta tensión. Peligro de muerte'. Media docena de triángulos amarillos alertan desde hace más de cinco meses a los vecinos de la calle Pintor Ángel Larroque, situada en el barrio de Bolueta, y en especial a los residentes del número 3, del riesgo que tres tubos de color 'butano' que discurren hasta el interior de este portal, encierran en su interior. Tres tubos que el pasado 26 de marzo fueron anclados «de manera provisional» en sus fachadas, sobre los aleros de dos establecimientos comerciales y de varios accesos a viviendas, para solventar una avería que había dejado sin energía eléctrica a toda la zona durante más de doce horas en algunos casos, según explicaban ayer algunos de los vecinos afectados.
El fallo, al parecer, afectó ese día a una de las dos estaciones operativas en esta calle. Precisamente al sistema localizado en el transformador CT-417, ubicado en los bajos del número 3 de Pintor Ángel Larroque, en el portal y junto a una vivienda. Operarios de Iberdrola tuvieron que recurrir a otro transformador existente en la vecina calle Juan de Irigoien para reactivar el suministro y restablecer así el servicio. La avería había dejado sin luz a numerosos abonados de los barrios de Bolueta y Santutxu.
Desde entonces, los vecinos no han dejado de mostrar su malestar por la situación creada. «Aquí, las cosas hay que conseguirlas a base de machacar. De lo contrario, nadie hace nada», señalaba a este periódico una vecina de la calle. «El problema es cuando llamas a Iberdrola y te sale esa máquina parlante con la que es imposible ponerse de acuerdo», criticaba una clienta de la pescadería Ana. Precisamente, este establecimiento se vio afectado por el apagón: «se perdió toda la cadena de frío, por lo que tuve que dar parte al seguro», explicaba su propietaria.
El edificio de 48 viviendas fue construido a finales de los años sesenta. Los primeros inquilinos ocuparon sus viviendas en las Navidades de 1969. El transformador siempre ha estado ahí. Iberdrola explicó que el tendido «provisional» del cable de alta tensión tiene su origen en un problema administrativo con la comunidad de garajes existentes bajo los inmuebles. «Nuestra intención ha sido y es eliminar el cableado aéreo y sustituirlo por otro subterráneo». La empresa eléctrica necesita para ello el permiso de todos los propietarios de las plazas de garajes. «Nos falta contactar con dos de ellos y, por el momento, la misión parece imposible», aseguran.
«Es seguro»
Responsables de la eléctrica afirmaron que «llevamos meses» para localizar a estos dos titulares. «Les hemos enviado cartas, dejado notas en sus parcelas en más de una ocasión y ninguno se ha puesto en contacto con nosotros. Lo que no podemos hacer es entrar a la brava, sin permisos, y sustituir el cableado aéreo por otro subterráneo, que es lo que tenemos que hacer, para que atraviese el garaje». Desde Iberdrola se asegura que la conducción actual que discurre por la calle Pintor Ángel Larroque y el interior del portal número 3 tras unas vallas de obra, «está completamente protegido mediante una cubierta de tubo curvado, por lo que la seguridad está prácticamente avalada».