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La sangre fría de Antón calienta la Vuelta

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La sangre fría de Antón calienta la Vuelta

El vizcaíno se descorcha en el muro de Valdepeñas de Jaén y ya es segundo en la general

01.09.10 - 02:42 -
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Igor Antón le debe el triunfo de ayer en el muro de Valdepeñas de Jaén a la hija del boticario.
Y también a su sangre fría. A retener la detonación de su pedales hasta que escuchó el jadeo de Joaquín Rodríguez y Nibali en el repecho de Las Farjas, en la cuesta donde antes aquí hacían carbón. Eran 600 metros con escalones al 27% de desnivel. Es un pueblo colgante. Para ganar, Antón pensó primero en sus derrotas. Hizo memoria y se vio en abril junto a Contador y Evans en el Muro de Huy, en la Flecha Valona. Rebobinó y observó cómo aquel día se había precipitado. Ayer se contuvo. Nieve se apellida uno de sus compañeros. Es navarro y congeló a los rivales. Los retuvo hasta la rampa. Allí, 'Purito' Rodríguez encendió la pira.Quiso carbonizar al resto. Alejó a Menchov, a Arroyo, a Frank Schleck, a Mosquera... Sastre se había quedado atrás antes. A la estela de 'Purito' sólo se retorcían Antón, Nibali y Velits. 'Purito' tiene la sangre caliente. Antón también la tenía así. En Valdepeñas se vistió de reptil: sangre fría. La serpiente. Un ataque certero y basta. Entró como loco. Feliz por haber regresado tras su grave caída en el Vuelta 2008 cuando iba hacia el Angliru. La salida de aquel largo túnel estaba en Jaén, en Valdepeñas.
Dicen que el primer gesto de un bebé es alzar las manos para abrazarse a su madre. A ella, que estuvo enferma, le dedicó la victoria Antón mientras levantaba los brazos en el pueblo de María Angustias, la hija del boticario. Hay historias ocultas. Como ésta. Juani, la hija del Carpintero de Valdepeñas, mandó hace años una carta a los responsables de la Vuelta hablándoles de La Pandera, un puerto cercano. El mensaje tuvo efecto y esa sierra se hizo protagonista de la ronda. Pero la Vuelta subía hasta allí por el pueblo de al lado, Los Villares. Valdepeñas quedaba siempre arrinconado. Y ahí surge la voz de María Angustias. La hija del boticario se hartó y le habló a los organizadores de la Vuelta de la cuesta de Las Farjas, en medio de Valdepeñas. Ahí empezó todo.
Por culpa de María Angustias, Igor Antón, Nieve e Intxausti viajaron a Valdepeñas el último fin de semana de junio. A trepar el nuevo muro de la Vuelta. A tocarlo. Entrenamiento táctil. Ayer, en la salida de Málaga, Álvaro González de Galdeano -director del Eusaktel-Euskadi- repasaba el vídeo que grabaron aquella mañana: las paderes blancas del pueblo, la tremenda rampa, la imagen de Antón garabateando con sus ruedas la subida. «Conocerla me ha servido de mucho», contó ayer en la meta el ciclista vizcaíno, que entró con un segundo de ventaja sobre Nibali, Peter Velits y Joaquín Rodríguez; con 5 sobre el líder, el belga Gilbert; con 8 de ventaja ante el joven Van Garderen; con 12 sobre Mosquera, Roche y Plaza; con 19 sobre Urán, Menchov, Arroyo, Schleck, Bruseghin y Tondo... Y con minuto y medio sobre Sastre, el candidato más descabalgado. Entre metros de ventaja y bonificaciones, Antón es segundo en la general, en el tiempo de 'Purito', y a solo diez segundos de Gilbert. «¿Ganar la Vuelta? Ufff. Eso son palabras mayores», dice. Pero ya no le creen. Le miran. Miradas espías, desconfiadas. Saben de su don: la escalada.
Esta Vuelta devora paisajes. Va rápida. En Sevilla se comió la noche; ayer, los olivares de Jaén. No hay pausa. Al poco de salir ayer del calor pegajoso de Málaga, cuatro ciclistas tiraron hacia delante: Carrasco, Cataldo, Bonnafond y Roels. El calor seco de la sierra de Jaén les pudo. Les enterró el alto de Valdepeñas. Tierra calcinada. Ceniza. El fuego lo puso el Katusha, con Pozzatto y Caruso acelerando en favor de Joaquín 'Purito' Rodríguez. En ese puerto de segunda, Sastre se encogió. Le pesan el Giro y el Tour. Fue la única víctima. De la cima a la meta quedaba un descenso y la rampa de María Angustias.
Recuerdo de la Flecha Valona
De la bajada se encargó el Caisse d'Epargne, el equipo mayoritario en la veintena de dorsales del primer grupo. Luis León y Urán lo probaron. Riesgo. Sin miedo. Urán es Colombiano. Allá mataron a su padre. Por nada; porque pasaba por allí. El escalador colombiano trazó la primera curva de Las Farjas, ya en el corazón de Valdepeñas. Nieve, el protector de Antón, traía detrás al resto. A Nibali y 'Purito', los favoritos. Los que se equivocaron. Los que al atrapar a Urán vieron cómo por su derecha pasaba la buena memoria de Antón. «Aprendí en la Flecha Valona. De aquel error».
Subía en paralelo a los aplausos de la gente. Reconociéndose. Era como en 2008. Sentía cómo esa sensación de poder volvía lentamente. Aquella vieja caída de hace dos años tan cerca del Angliru le hizo arrastrarse durante meses. Tantas dudas y silencios alrededor. Su madre, además, cayó enferma. El cáncer. Pero se curó. Y en abril de este año, en El Morredero -Vuelta a Castilla y León-, el hijo ya le dedicó el triunfo. Por delante de Alberto Contador. No hay nada como batir al mejor. Igor Antón lució aquel día entre la niebla. La luz metida en el diamante.
El mismo brillo de ayer en Valdepeñas de Jaén. Con todos esos recuerdos abrió una vía por la derecha. Sobre el piñón de 28 dientes, sobre el desnivel del 27%. «Purito era el más fuerte y Nibali, el más peligroso», calibraba. Y él, Antón, el más atinado. Tuvo el pulso firme, frío, pese al tambolileo loco del corazón. E hizo diana en Valdepeñas de Jaén, donde vive María Angustias. «Ha sido un gustazo», chilló. Ya es segundo en la general, pegado a 'Purito' y Nibali, y con un minuto de ventaja sobre Schleck y Menchov. Antón es un apellido contundente: suena como un cañonazo.
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Igor Antón celebra en el podio la victoria conquistada en Valdepeñas de Jaén tras imponerse a Nibali, Velits y Joaquín Rodríguez. :: REUTERS

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Igor Antón celebra en el podio la victoria conquistada en Valdepeñas de Jaén tras imponerse a Nibali, Velits y Joaquín Rodríguez. :: REUTERS

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