«La kale borroka es menor que nunca», proclamó ayer el lehendakari, que reapareció en Bilbao tras unas breves vacaciones. Patxi López, pañuelo festivo al cuello, eligió la capital vizcaína, que se encuentra en pleno apogeo de su Semana Grande, para condenar las acciones de violencia callejera que se han producido en diferentes municipios vascos en las últimas dos semanas y defender la política de «tolerancia cero» llevada a cabo por el Departamento de Interior. El jefe del Ejecutivo se mostró satisfecho por el «descenso» que han experimentado los sabotajes en lo que va de año, hasta el punto de subrayar que el número de incidentes registrado hasta la fecha «ha sido menor que nunca». Un logro que atribuyó a la presión de «las instituciones» y de la sociedad, que «han perseguido y evitado» que la kale borroka proliferara y se han situado «enfrente» de los radicales.
López, que estuvo acompañado durante su intervención por el consejero Rodolfo Ares, destacó que «cada vez tenemos una Euskadi más tranquila» y reforzó su discurso con los «magníficos» datos que arroja la llegada de turistas, que se encuentra en máximos históricos. En este sentido, se congratuló por la «armonía» que, a su juicio, ha acompañado la celebración de las fiestas. «Hemos disfrutado de más espacios para la libertad porque los espacios para la apología del terrorismo y la violencia, que ofenden a las víctimas y a la dignidad de la propia sociedad, han sido los menores de la historia», expresó.
Las declaraciones del lehendakari se producen tras el rebrote de la kale borroka, con una docena de acciones violentas registradas en diversas localidades vascas desde el pasado día 7. La última, ayer mismo en Bilbao, donde unos desconocidos quemaron varios contenedores. Las algaradas han destruido al menos medio centenar de depósitos para basuras y dos camiones de una empresa de construcciones que en su día licitó para las obras del Tren de Alta Velocidad. Los fuegos también provocaron daños en doce automóviles particulares.
Los radicales llegaron incluso a dar un salto cualitativo a su estrategia al colocar un artefacto incendiario en la casa de un vecino de la capital vizcaína, al que acusaron de colaborar con la Ertzaintza en un caso de violencia callejera. El Departamento de Interior tardó más de una semana en atribuir todas estas acciones al entorno de ETA.
El jefe del Ejecutivo reconoció ayer que se han producido «algunos episodios de kale borroka», si bien insistió en la tendencia a la baja de este tipo de acciones durante todo el año y agradeció el «respaldo» de la sociedad a la política de «tolerancia cero» defendida por el Gobierno socialista.
«Espíritus de Anoeta»
El lehendakari condenó «rotundamente» cualquier acto de violencia callejera, un paso que aseguró echar de menos en Batasuna. En esta línea, calificó de «nulo» el paso dado por la izquierda abertzale ante la oleada de sabotajes. «El silencio o decir que 'esto no nos beneficia' no es una respuesta. Lo único que esperamos ya de ellos es que se pongan a combatir del lado de los demócratas la violencia que existe en este país hasta que ésta desaparezca de una vez por todas», remarcó. A través de un comunicado, Batasuna eludió a mediados de mes emitir una condena directa de los episodios de kale borroka. Manifestó que este tipo de episodios «rompen» su «apuesta inequívoca» por la utilización de «vías exclusivamente políticas» -tal y como acordó en el pacto que rubricó con Eusko Alkartasuna el pasado 20 de junio- y, por lo tanto, «se sitúa fuera de la misma».
El escrito no convenció a López, que no sólo considera que «este gesto no lleva a ninguna parte», sino que advirtió a la izquierda radical que en Euskadi «estamos escarmentados de declaraciones y de espíritus de Anoeta». «Hemos escuchado discursos que iban incluso más allá. Queremos hechos, hechos que demuestren claramente que ese mundo ha roto definitivamente con la violencia», algo que «de momento no hemos visto».
El jefe del Ejecutivo vasco tampoco quiso dar pábulo a los rumores que apuntan a la posibilidad de que ETA declare un alto el fuego antes de que acabe el verano, como paso siguiente a la nueva alianza independentista entre Batasuna y EA. No obstante, se dirigió a la banda terrorista cuando insistió en que «ya no valen los anuncios de tregua» porque «es una situación que ya hemos vivido». «También estuvimos en un alto al fuego hace unos años y acabó con la matanza de dos personas en una terminal del aeropuerto de Barajas», recordó.
López realizó, en este sentido, la misma puntualización que en el caso de la izquierda abertzale y su negativa a condenar explícitamente los actos de kale borroka. Reiteró así que «ahora ya no valen este tipo de palabras, sólo los hechos» e instó a ETA a anunciar «definitivamente su desaparición». «Otro tipo de declaraciones que ya conocemos no nos hacen ya lanzar las campanas al vuelo», apostilló.