Suena a golpe: Antón. Como el apellido del escalador del Euskaltel. Como el golpe que le partió la carrera en la Vuelta 2008 cuando iba a pegarse con Contador en el Angliru. Historia a golpes. Ciclismo en el cuadrilátero de asfalto. «Así se aprende», resume el ciclista de Galdakao. El sábado regresará a la Vuelta. A subir primero a alguna de sus cimas y, quizá, a dar el gran golpe: un lugar en el podio.
- Llega intacto, fresco, a la Vuelta, su gran objetivo del año.
- No sé si es la carrera que mejor he preparado en mi vida, pero sí una de las que mejor. Mi primera meta de este año era volver a sentirme como en temporadas anteriores. Y lo he conseguido. Ahora espero superarme. La Vuelta me da buenas vibraciones. Es una carrera que me ha dado mucho. Quiero reanudar el camino que dejé a medio hacer en 2008.
- En aquel descenso de El Cordal, camino del Algliru, donde sufrió una grave caída.
- Eso es. Quiero sentirme como en aquella Vuelta. Todo me iba redondo hasta que me caí. Creo que la experiencia que cogí esos días me servirá en esta edición.
- Parecía a la altura de Contador en la montaña y aquel día, el de la caída, tenía cita con el ganador del Tour en el Angliru. ¿Le ha dado muchas vueltas a lo que pudo haber pasado?
- Sí que estaba al nivel de Contador o de Leipheimer y me dio pena no ver hasta dónde podía llegar, pero no le ha dado demasiadas vueltas. Me caí y punto. Lo superé rápido. He pasado momentos peores.
- ¿Cuáles?
- Como consecuencia de esa caída me costó mucho volver al nivel que tenía. Eso fue lo peor. A pesar de estar curado, no conseguía sentirme a tope. Quedaban secuelas. Me costó todo un año y a eso sí que le di muchas vueltas. Ahora ya he disipado todos esos fantasmas.
- ¿Sigue sin conocer su límite?
- Hombre, este año me he quedado con la duda de saber hasta dónde hubiera podido llegar en el Tour. Espero lograr ese punto de más en esta próxima Vuelta. No me quiero meter presión. No he subido al podio de una gran vuelta. Pero sí que tengo esa ilusión. Mira Samuel. Con 32 años ha estado a punto de meterse en el podio del Tour. Yo espero tener margen de mejora.
- ¿Qué cree que hubiera hecho en el Tour?
- Es difícil de decir. Mi experiencia en el Tour ha sido mala. Seguro que habría mejorado mi actuación. Y creo que habría sido más visible en las etapas de montaña.
La reacción
- ¿Se siente más maduro?
- Sí. El ciclismo y, sobre todo, la vida te van haciendo más maduro. Las dificultades te mejoran. Sabes que te van a caer palos y aprendes a sobrellevarlos.
- El pasado invierno fue difícil. Su madre estuvo enferma y, además, usted sufrió una ruptura sentimental. Aun así, reaccionó con más fuerza que nunca.
- Enfoqué toda la tensión en la bici. Hubo días en los que me costó salir a entrenarme. Estaba desanimado, pero al final fue la bici la que me ayudó. A todo el mundo le pasan cosas en la vida. Pensé que, pese a los problemas, era afortunado.
- ¿Es peor eso que una lesión?
- Sin duda. Todos pasamos situaciones difíciles en la vida. No soy distinto a los demás. No soy el ombligo del mundo. Hay que dejarlas a un lado y hacer bien tu trabajo.
- Tras ese invierno, se destapó en la Vuelta a Castilla y León, Amorebieta y las clásicas belgas.
- Es como si hubiera sacado lo que tenía dentro. Más que la Lieja-Bastogne-Lieja o la Flecha Valona, me quedo con la etapa den El Morredero (Vta. Castilla y León). Tenía que ganar allí. Lo llevaba entre ceja y ceja. Era un día muy importante para mí. Ante Contador y con mis padres esperándome en la cima.
- El poder de la fuerza mental.
- Me he dado cuenta de que si yo estoy bien, no tengo por qué asustarme ante nadie. En el Morredero pude con Contador. Tienen que funcionar las piernas y la cabeza.
- ¿A qué va a esta Vuelta? ¿A por etapas o a por la general?
- Plantearse la lucha por la general es algo bonito. Ya fui octavo de la Vuelta un año. Pero eso requiere estar todos los días muy centrado. No puedes cometer errores. Y, además, la gente se acuerda sobre todo de los que ganan etapas. Por eso, lo primero será luchar por una etapa. Si luego viene el puesto en la general, pues mejor.
- Es una Vuelta para escaladores.
- Así es. Sin olvidar la contrarreloj final, que da mucho respeto.
- ¿Qué puerto le ha llamado la atención?
- La etapa de Cotobello. Y especialmente, el puerto de San Lorenzo. Será un día muy complicado. Es la decimosexta etapa y llegaremos después de las jornadas de Peña Cabarga y los Lagos. También es espectacular la subida a la Bola del Mundo (tres kilómetros más allá de la cima de Navacerrada), pero quizá entonces esté todo decidido.
- ¿Ha subido a la Bola del Mundo?
- Sí. Hace mucho tiempo. Mi padre estuvo trabajando tres años en Madrid y pasábamos temporadas por allí. Subíamos a pie, con la mochila, a pasar el día. Ahora he ido con la bicicleta y sí que es una cuesta muy exigente.
- Ha pasado casi de largo por Peña Cabarga y los Lagos. ¿No serán decisivos?
- Hombre, Peña Cabarga me ha sorprendido. Pensaba que era menos, pero, cagüen la leche, tiene seis kilómetros duros y un final muy exigente. Pero no creo que haya demasiadas diferencias. La de los Lagos de Covandonga es una etapa mítica, pero sólo está ese puerto. Tacticamente, es fácil de plantear.
«Nibali», el favorito
- ¿Y los rivales?
- El número uno va a ser Nibali, que viene de ser tercero en el Giro. Menchov y Frank Schleck son incógnitas. Si salen para ganar, serán los favoritos con Nibali.
- La Vuelta comenzará el sábado en Sevilla. Calor a manta.
- Pufff. A mí siempre me ha gustado el calor. Sin embargo, mis mejores días como ciclista profesional han sido con lluvia y frío. Así que no sé si me vendrá bien o no. Hombre, correr con cuarenta grados no le va bien a nadie.
-¿Con qué recuerdo se queda de sus pasos por la Vuelta?
- La Vuelta me ha dado buena parte de lo que soy. La edición de 2006 (ganó en Calar Alto) no se me olvidará nunca. Espero dar este año un paso más.
- En 2012, la Vuelta regresará a Euskadi. Motivación extra.
- Sí. Después de más de treinta años de ausencia es una buena señal. Sobre todo, porque a veces a la Vuelta le falta ese apoyo del público que aquí está garantizado.
- En 2012 seguirá en el Euskaltel-Euskadi. Acaba de renovar.
- Este equipo apostó por mí. Estoy satisfecho por cómo me han tratado. Es importante que se haya quedado Samuel y una pena que se vaya Beñat (Intxausti). Pero este equipo tiene un buen presente y un gran futuro con Romain Sicard.
- Le queda algo pendiente: el Tour.
- Volveré, pero con mucha cautela. He llegado a pensar que sin Tour se puede vivir, pero sí, tengo que volver. Mira Samuel, a los 32 años ha luchado por el podido del Tour.
- ¿Es Samuel su modelo?
- Somos diferentes. No hago las cosas tan al milímetro como él. Soy menos agresivo. Pero sí que me fijo en lo que hace.