En apenas unas horas, durante la noche del lunes al martes, la provincia de Córdoba pasó de sufrir el calor más extremo a ver cómo se abatían sobre ella unas tormentas inusitadas que se cobraron las vidas de tres personas y obligaron a las autoridades locales a solicitar al Gobierno central la declaración de zona catastrófica en varias comarcas. Las intensas lluvias, que se dejaron sentir desde las 21.00 horas del lunes y sembraron el caos durante toda la madrugada, se cebaron con los municipios cordobeses de Aguilar de la Frontera y Bujalance, donde residían las víctimas y donde se registraron hasta 286 litros por metro cuadrado en menos de tres horas.
Las precipitaciones, que afectaron también a Murcia, cogieron desprevenida incluso a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que sólo lanzó una alerta en su página web cuando las torrenteras arrasaban varios municipios: tuberías y desagües reventados, calles inundadas, con el agua alcanzando metro y medio de altura en algunos puntos, coches arrastrados por la corriente y carreteras y vías ferroviarias cortadas.
«Fue como si entrase un río por la puerta. Se lo ha llevado todo por delante», declaró uno de los damnificados. Las lluvias fueron especialmente intensas en el sur de la provincia cordobesa, donde aún se recordaban las inundaciones del pasado invierno. Los servicios de emergencias notificaron centenares de incidencias, y los bomberos no dieron abasto para auxiliar a los inquilinos de las viviendas afectadas.
Uno de los fallecidos es un vecino de Bujalance, de 36 años, a quien la tormenta sorprendió en casa, cuando trataba de retirar unas chapas para achicar el agua. El hombre quiso rescatar una jaula con pájaros que estaba colgada en una pared, pero la estructura no soportó la presión del torrente y se vino abajo, sepultándole. Los familiares que le estaban ayudando salvaron la vida agarrándose a las ramas de un árbol para no ser arrastrados por el agua, que anegó la vivienda.
Otras dos personas, un joven de 29 años y su tía de 56, encontraron la muerte en Aguilar de la Frontera, al ser sorprendidos por la riada cuando circulaban en un todoterreno por las inmediaciones de la laguna de Zóñar. El vehículo volcó y los dos quedaron atrapados dentro, si bien un tercer pasajero, de 31 años, hijo de la fallecida, pudo salir del automóvil y avisar a la Guardia Civil. El todoterreno fue localizado durante la madrugada, únicamente con el cadáver del sobrino en su interior. El de la tía había sido arrastrado por la corriente y apareció a unos 150 metros del lugar del accidente.
Ante la magnitud del desastre -otros dos vecinos de Aguilar de la Frontera resultaron heridos al caerles un muro encima-, el Ayuntamiento decretó ayer tres días de luto y habilitó una oficina para atender a los afectados. Decenas de vecinos de esa localidad y de Bujalance dedicaron toda la jornada a retirar el lodo acumulado en calles y casas, a rescatar lo que quedaba de sus pertenencias y a efectuar el recuento de los daños, que no habían sido evaluados al cierre de esta edición.
Daños en Almería y Murcia
La Junta de Andalucía mantuvo activo durante todo el día el plan de emergencia en previsión de nuevas inundaciones, si bien las lluvias menguaron en intensidad. AEMET decretó la alerta amarilla (aviso) en el sureste peninsular, donde también se sintieron ayer los efectos del inusitado temporal. En Almería se desbordaron varias ramblas de la capital, en una de las cuales fueron rescatadas ocho personas de un vehículo.
Problemas similares se registraron en el municipio costero de Águilas (Murcia), donde a partir de las siete de la mañana una tormenta dejó treinta litros por metro cuadrado. La violenta corriente arrastró los coches aparcados hacia el mar, inundó numerosos garajes, abatió árboles y causó estragos en el mobiliario urbano de la localidad.