Orio salvó los muebles en el último suspiro. Conquistó su décima Ikurriña de Zarautz gracias a dos empopadas con sabor a gloria en los últimos metros, después de estar con el agua al cuello durante prácticamente toda la regata. Los apuros no llegaron precisamente por el acoso de los rivales llamados a presentar batalla como Castro y Astillero, que tras la jornada sabatina se encontraban a poco más de un segundo de la 'Mirotza'. A esos, los tenía en su tanda -la tercera- y supo mantenerlos a raya en todo momento, pero controlar las condiciones meteorológicas es imposible y de eso se beneficiaron esta vez Hondarribia y Urdaibai, que remaron en la manga anterior. En regatas precedentes les tocó a otros.
La 'Ama Guadalupekoa' y la 'Bou Bizkaia' coparon al final las dos primeras plazas de la general en la duodécima jornada de la Liga San Miguel, mientras que Orio acabó cuarto por lo que los once y dieciséis segundos de ventaja logrados por los amarillos la víspera con respecto a ambas embarcaciones resultaron determinantes.
Los hondarribitarras, como casi siempre que hay ola -la de ayer era mucho más limpia que la del día anterior-, se dejaron ver. No sólo eso. Por segunda vez en lo que va de campaña, la anterior fue en el Campeonato de Guipúzcoa, se llevaron la victoria, pero en esta ocasión fue un triunfo más bien simbólico, sin premio, aunque también cuenta. Tomaron la proa de la regata desde la txanpa inicial y llegaron a contar con rentas de ocho y nueve segundos sobre los bermeotarras.
Daba la sensación de que la victoria en la serie no se les podía escapar a los hombres de Mikel Orbañanos y, aunque así fue, lo hicieron de manera mucho más apurada de lo que parecía en un principio. En las regatas con mar puede pasar cualquier cosa y Urdaibai, tras un gran tercer largo, en el último llegó a ponerse en cabeza. Nada más cruzar la meta, y pese al buen registro realizado, no parecía que ninguna de las dos fuese a tener opciones de bandera. Sin embargo, poco antes del inicio de la última tanda, Castro rompió una de las bancadas y se demoró algo la salida. El viento cambió al Oeste y llegaron los nervios.
Orio se encontró con un batallador Kaiku -los sestaotarras se tomaron en serio la cita y dieron la verdadera medida de sus posibilidades en la Liga para intentar el asalto a la octava plaza-, aunque ese no fue el verdadero problema de los amarillos. En la última maniobra, cedían 16 y 11 segundos sobre Hondarribia y Urdaibai en ese punto. Saltaron las alarmas. La bandera podía avaporarse y los 'aguiluchos' se pusieron el traje de faena. Al final, gracias a dos empopadas salvadoras -con la última casi llegan hasta la playa- certificaron su supremacía en la cita zarautztarra.