El Correo Digital
Miércoles, 22 octubre 2014
nuboso
Hoy 10 / 11 || Mañana 8 / 17 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Barrika recuerda su día más triste

margen derecha

Barrika recuerda su día más triste

Se cumplen 40 años del choque de trenes que segó 33 vidas y sumó más de 160 heridos

15.08.10 - 02:41 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Uribe Kosta recuerda esta semana el cuarenta aniversario de una tragedia que se cobró la vida de 33 personas y dejó un reguero de más de 160 heridos, 29 de gravedad. Fue el triste saldo del terrible accidente ferroviario ocurrido el 9 de agosto de 1970, a las 19.30 horas, entre las estaciones de Urduliz y Plentzia, en Barrika. El jefe de la estación de Urduliz dio luz verde, por error, a la salida de un tren sin pasajeros en dirección a Plentzia. En ese instante, otro convoy ya había partido de la villa marinera en dirección a Bilbao cargado de bañistas. La falta de visibilidad en uno de los tramos de la vía impidió que los maquinistas de las unidades, que circulaban a unos 45 kilómetros por hora, se percatasen de la amenaza. El tramo era de vía única hasta Larrabasterra. La colisión, a medio camino entre ambas paradas, fue brutal.
La huella que dejó la catástrofe aún no se ha borrado de la memoria de los más mayores. El doctor Juan Antonio Usparitza, fundador y presidente de DYA, atendió personalmente a los heridos. «Cuando llegué había un jaleo enorme, un gran follón. Intervino mucha gente, fue tremendo. Hubo muchas colaboraciones de voluntarios. También mucha desorganización, porque faltaba una dirección técnica. Sólo había buena voluntad», comenta.
La vecina de Erandio Maite Alcón, que por aquel entonces tenía 18 años y residía en la actual frontera de Urduliz con Sopelana, revive cómo «algunos jóvenes dieron la voz de alarma al ver que no llegaban sus padres a casa. Había mucha vegetación en el lugar, lo que complicó el rescate de cuerpos», labores en las que también colaboró su hermano mayor. «Entramos en casa y encontramos a mi madre histérica; los domingos solíamos ir al baile de Plentzia y volvíamos en tren hasta Urduliz, pero ese día, afortunadamente, fuimos al de Algorta». Después del accidente, se indemnizó a los voluntarios y viajeros que perdieron sus pertenencias.
Según manifestó Juan Ramón Areitio, jefe de la compañía ferroviaria, los dos responsables de las estaciones dieron vía libre a los trenes. El de Urduliz dejó salir el convoy cuando la vía estaba ocupada. Al percatarse de su error, intentó, sin éxito, cortar la corriente. Una conocida suya, Begoña Llanos, le recuerda como «una bellísima persona; bastante desgracia tuvo al darse cuenta de que iba a suceder la tragedia sin poder evitarlo. En aquella época no existían los móviles, ni tenían walkie talkies».
El maquinista fue juzgado y pasó algunos meses en la cárcel de Basauri. Murió poco después por problemas de salud, aunque la que fuera su vecina explica que «el accidente le mató también a él. Falleció de la pena, del digusto». Las autoridades declararon que el siniestro se debió a «un fallo humano inexplicable», pero lo cierto es que posteriormente se demostró que llevaba cuatro días realizando turnos de 16 horas, desde las cinco de la mañana hasta las once de la noche, atendiendo la taquilla, el tráfico de trenes y realizando otras variadas labores, como el levantamiento de las barreras y el cambio de las agujas, por la ausencia del ayudante.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Barrika recuerda su día más triste

Escena del penoso rescate en aquella tarde de agosto de 1970. :: E. C.

Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.