El aterrador virus H1N1, que llegó a ser temido como un apocalíptico jinete que hubiera puesto contra las cuerdas a la humanidad, ha perdido buena parte de su virulencia, por lo que desde ayer, la enfermedad que provoca la gripe A ya no es considerada una pandemia. Según los expertos de la OMS, a partir de ahora se comportará como el virus de cualquier gripe estacional -la que nos castiga cada invierno y mata a miles de personas- y dejará de ser un fantástico negocio para los laboratorios que fabrican y venden las vacunas que la combaten.
Fue la máxima responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora Margaret Chan, quien declaró ayer el fin de esta pandemia, la primera del siglo XXI y que surgió en abril de 2009 en México. Desde entonces se le han achacado oficialmente 18.449 muertes en todo el mundo, 271 de ellas en España, según el último cómputo de Sanidad, a 30 de diciembre del año pasado. «El mundo ya no está en fase seis de alerta. Entramos en un período de post-pandemia porque el virus está llegando a su final», anunció la máxima responsable de la OMS, que instó, con todo, a no bajar la guardia.
Al recordar que el virus seguirá activo con menos violencia, Margaret Chan ratificaba las recomendaciones del Comité de Expertos de la OMS, que horas antes había decidido rebajar el nivel 6 de la alerta, declarado oficialmente el 11 de junio de 2009. «Esto no significa que el H1N1 haya desaparecido», aclaró la máxima dirigente de la OMS. «Sobre la base de la experiencia con pandemias anteriores, esperamos que el virus adopte un comportamiento similar al de la gripe estacional y continúe circulando los próximos años», añadió. «Pueden aparecer brotes con niveles significativos de transmisión. Ésta es la situación que observamos ahora en Nueva Zelanda e India, y que puede darse en otros lugares», sostuvo Chan.
La doctora recordó que en estos momentos el virus de la gripe A «no es el dominante». Los expertos y analistas constatan en la mayoría de los países afectados la existencia de un mezcla de virus gripales, patógenos del tipo A y B (H3N2). En estas zonas, como en buena parte del planeta, la población ha quedado ya inmunizada al haber sido atacada por el virus H1N1 -se calcula que ha infectado hasta a un 40% de la población mundial-.
«Hemos tenido suerte»
Pero la guerra al virus de la gripe A no está ni mucho menos ganada, ya que, según advirtió la directora general de la OMS, el virus H1N1 «seguirá causando una enfermedad grave en jóvenes y otros grupos de riesgo», lo que hace recomendable la vacunación de estos colectivos. «Este año hemos tenido suerte. El virus no ha mutado a otra forma más letal y no se ha desarrollado resistencia al oseltamivir -el principio activo de los fármacos que lo combaten-, de modo que la vacuna ha demostrado ser segura y ajustada al virus», afirmó.
A este respecto, Chan volvió a defender la actuación de la OMS frente a quienes critican con dureza y acusan a la organización supranacional de haber sembrado una alarma innecesaria. «Las pandemias son impredecibles y hay que planificar pensando en lo peor y esperando lo mejor», se justificó la doctora, que también se defendió de las acusaciones que culpan a su organización por haberse plegado ante las maniobras y sugerencias de la industria farmacéutica, lo que propició la compra masiva y multimillonaria de vacunas por parte de muchos gobiernos. «Es cierto que debemos trabajar para mejorar en las comunicaciones y que debemos revisar su escala de pandemias», afirmó Chan, que, al poner fin esta batalla de casi año y medio, confesó estar «tan contenta como cansada».