El presidente de Feve, Ángel Villalba, y la concejala de Urbanismo en Bilbao, Julia Madrazo, acortaron ayer distancias para desbloquear la construcción de un bloque de Viviendas Municipales y una haurreskola en Zorroza. El proyecto contempla una distancia mínima de cinco metros entre el edificio y las vías del tren, y la compañía exige ampliar la franja a 20 metros para evitar molestias a los vecinos. El plan para soterrar las vías y eliminar los pasos a nivel del barrio, que está en su primera fase con un estudio de alternativas, se perfila como la llave para mantener la promoción tal como está concebida, con 84 pisos y una escuela infantil de 687 metros cuadrados.
Se trata de una iniciativa de gran calado porque, para garantizar su financiación, saldrá a concurso junto a un bloque de 173 viviendas en Miribilla que acogerá en sus bajos el ansiado centro de salud del barrio. Estos pisos se pondrán a la venta como VPO y, a cambio, la misma empresa construirá el edificio de alquiler en Zorroza. Al mismo tiempo, el conflicto con Feve ha vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación histórica de los vecinos de este último barrio: la supresión de los pasos a nivel que crean inseguridad y problemas de tráfico. El presidente de la compañía se reunió el pasado 19 de julio con los residentes, con la mediación del grupo municipal del PSE, y ayer mantuvo un encuentro con Julia Madrazo.
Ángel Villalba explicó a la concejala de Urbanismo el compromiso que ha asumido con los vecinos de Zorroza. El 15 de septiembre presentará las conclusiones de un estudio de alternativas encargado a la ingeniería Impulso para suprimir el paso a nivel del centro del barrio, considerado «el más complicado de España» por estar ubicado bajo la autopista y cerca de dos colegios. Aunque el cruce que afecta directamente a las viviendas es otro, ubicado junto a la antigua fábrica Flex, la futura construcción se tendrá en cuenta a la hora de proponer desvíos del trazado ferroviario. De esta forma, el soterramiento resolvería dos problemas a la vez, aunque habrá que esperar a las conclusiones del informe para valorar la viabilidad de esta opción. Si se consigue poner fecha a las obras para enterrar el tendido ferroviario, lo que exigirá un acuerdo entre instituciones para su financiación, el terreno quedaría despejado para la promoción, que podría salir a concurso a finales de este año.
Los responsables municipales aseguran que el edificio de viviendas puede convivir de forma transitoria con las vías del tren, ya que incorpora medidas especiales de protección acústica. En caso de que el desvío no pueda llevarse a cabo en un plazo razonable, quedaría la alternativa de reducir el número de pisos para cumplir los 20 metros de distancia que marca Feve o tratar de rebajar ese límite de forma excepcional. Julia Madrazo calificó la reunión de «posibilista» y elogió la actitud de la compañía. «Hay que intentar eliminar el paso a nivel y que a la vez el barrio tenga un equipamiento y pisos de alquiler», concluyó.