Aralar cree que a ETA y a Batasuna se les acaba el tiempo. Su vicecoordinador general, Jon Abril, cierra el curso político con la esperanza de que, tras las vacaciones de verano, las palabras de «la otra sensibilidad» abertzale se hayan convertido en hechos.
- ¿Cómo interpreta el «cambio» que ha anunciado ETA?
- Quiero pensar que nos encontremos con algún anuncio después del verano. Creo que si ETA no da un paso hacia adelante ya, Batasuna perderá toda credibilidad. Han pasado más de seis meses desde la declaración de Alsasua y tendría que haber avances de algún tipo. Si quieren tener crédito, sus palabras deben ir acompañadas de hechos.
- ¿Sería suficiente un alto el fuego?
- No. La forma en que se rompió la última tregua lo imposibilita. No existe tregua si puede saltar por los aires en cualquier momento y sin previo aviso. Es necesario que el cese de la violencia sea, al menos, verificable, si no es definitivo. Tiene que haber algo más que un gesto simbólico y la única vía efectiva es un cese unilateral por parte de ETA.
- No parecen dispuestos a ello cuando en su último comunicado hablan de que los 'caídos' no pueden ser en vano.
- Pretender que la lucha armada obtenga beneficios políticos es un error. ETA no es nadie para negociar nada en nombre de los vascos. Sólo puede pactar con el Gobierno su desarme, la situación de los presos y la reparación de las víctimas. El resto nos toca a los partidos políticos.
- Por tanto, no creen a Mayor Oreja cuando insiste en que hay una negociación abierta.
- Mayor Oreja no es una persona referencial.
- Con la política penitenciaria en el ojo del huracán, ¿qué papel pueden jugar los presos de ETA en el futuro de la banda?
- El Gobierno ha optado por premiar a aquellos presos que se han desmarcado. Partiendo de la base de que Aralar se opone frontalmente a la dispersión, creo que los últimos acercamientos son positivos si van a servir para que haya un debate en las cárceles. Los presos tienen que tener la capacidad de pensar individualmente, no siempre como el colectivo que pretende ETA.
- ¿Temen una estrategia de Interior en estos acercamientos?
- No es bueno que se utilice a los presos para que el Gobierno español marque su línea política. El riesgo es que Rubalcaba (ministro del Interior) tenga la tentación de servirse de los presos en beneficio propio. Hay que exigirle que los trate como personas con derechos.
- Mientras tanto, Batasuna y EA intentan sumar adhesiones a su acuerdo de bases. ¿Qué ha faltado para que Aralar se una?
- No compartimos su contenido. Le falta toda la pata de la izquierda. Si queremos construir una nación vasca, tenemos que hablar de la estructura institucional, de políticas sociales, educativas, sanitarias.... Batasuna y EA dejan todo eso a un lado y se centran en el tema soberanista.
- ¿No puede incorporarse esa perspectiva al documento?
- Nos han transmitido que es un acuerdo cerrado al que nos podemos sumar, pero nunca realizar cambios. No estamos dispuestos a apoyar esa forma de hacer las cosas. En el tema del derecho a decidir tenemos que ponernos de acuerdo todos: abertzales de izquierda y de derecha, y no abertzales que, con un carácter democrático, apuesten por que este pueblo pueda decidir qué relaciones quiere tener con el Estado español, aunque ellos no defiendan la independencia.
- No ha mencionado la ausencia de alusiones a ETA en el documento.
- La existencia de ETA nos imposibilita llegar a ningún acuerdo estratégico de confluencia electoral. Eso no quita para que pueda haber acuerdos de colaboración en cuestiones puntuales, por ejemplo, a la hora de denunciar la vulneración de ciertos derechos, pero un pacto estratégico requeriría que ETA desaparezca o que Batasuna se desmarque de ella como hizo Aralar hace diez años.
- Se desprende cierta desconfianza hacia la izquierda radical.
- Ha hecho avances importantes, pero le queda camino. En los últimos diez años se han generado desconfianzas y relaciones personales dificultosas. Todos tenemos que poner de nuestra parte para recomponer el camino. Nos gustaría que se dieran las condiciones para una confluencia, pero con unas garantías.
- ¿EA arriesga demasiado?
- No. Creo que están teniendo más dificultades de las que preveían, pero sólo siendo audaces se puede avanzar.
- ¿Descarta que Batasuna pretenda únicamente estar presente en los próximos comicios?
- Creo que ese elemento está presente, aunque no es el único. Habrán hecho un cálculo, pero sus bases han asumido que la sociedad vasca no entiende un conflicto armado en Europa en el siglo XXI.
Trasvase de votos
- ¿Perjudicaría a Aralar la presencia de Batasuna en las urnas?
- Puede haber un trasvase, pero no es algo que nos preocupe.
- Para participar en los comicios tendría que haber condenado la acción de ETA. Entonces, ¿qué distinguiría a Aralar y Batasuna?
- Primero tendrá que desmarcarse y habrá que ver si entonces seguimos siendo partidos diferentes o no. De todos modos nos distingue la forma de hacer política, de saber llegar a acuerdos con el diferente y la participación en las instituciones.
- Batasuna y EA han invitado al PNV a reunirse. ¿Caben los jeltzales en esa confluencia soberanista que conciben?
- Me parece absolutamente normal que hablen. Hay siempre una tentación enfermiza por parte de algunos de demonizar el diálogo, cuando aquí todos los partidos se han sentado con ETA y con Batasuna. Más allá de la reunión, creo que nosotros podemos llegar a acuerdos con el PNV para la defensa del derecho a decidir y en cuestiones identitarias. En el modelo social tenemos una divergencia total y ahí no vemos la posibilidad de concurrir en una estrategia electoral.
- ¿El objetivo del 'polo' es electoral?
- No se ha aclarado suficiente si lo que se pretende es llevar a la practica el derecho de autodeterminación o algo más estratégico.
- Ustedes proponen mirarse en el espejo catalán.
- Han conseguido aunar las fuerzas de prácticamente todos los partidos para defender el Estatut, dejando al margen las cosas que les separan. Debemos aprender de ese saber hacer.
- ¿López cumpliría el papel de Montilla?
- Será difícil. El PSC, sin ser independentista, es catalanista. Los socialistas vascos y navarros son meras sucursales del PSOE.
Coaliciones electorales
- Menciona Navarra. Las elecciones en la comunidad foral están a la vuelta de la esquina. ¿Se sumará el PNV a Na-Bai?
- Esperamos que ocurra en breve. Estamos en una situación óptima para ser la primera fuerza en Navarra después de la escisión de UPN. El PSN está muy débil, tanto por lo ocurrido en 2007 como por el desgaste del Gobierno de Zapatero.
- ¿Le preocupa una unión de derechas UPN-UPyD?
- Por desgracia, la derecha suele tener más capacidad de unión que la izquierda, pero me preocupa más que el PSN tenga un discurso de cambio hacia la izquierda y luego sea quien mantiene a UPN en el poder. La política retrógrada, el despilfarro en infraestructuras y el recorte de derechos sociales que practica UPN es posible porque cuenta con el apoyo del PSN, que pudo materializar el cambio pactando con Na-Bai y no lo hizo.
- En Euskadi, ¿también prevén coaliciones?
- Nuestra decisión es preparar las elecciones para presentarnos sólo con nuestras siglas, pero no descartamos otras posibilidades. Después de los buenos resultados de las autonómicas, nuestro objetivo es dar otro salto más y entrar en los ayuntamientos de Bilbao y Vitoria.
- ¿Una de esas posibilidades de coalición es Alternatiba?
- En algunas cuestiones tenemos un grado muy alto de coincidencia y las relaciones son muy buenas a nivel político y personal. Pero Alternatiba no tomará ninguna decisión hasta que conforme su ejecutiva el 30 de octubre. Hablaremos entonces.
- La vía de Ezker Batua quedó cortada tras las anteriores elecciones municipales.
- Sí, está descartado. Después de la experiencia de las municipales y tras las autonómicas, las relaciones son muy complicadas, mínimas. El conflicto interno que padecen ahora mismo refleja el modelo de relación que tuvieron con nosotros. Más que diferencias políticas, entre nosotros falló lo humano.