Abril tiene unos cuantos reproches que lanzar al PNV. No ha visto la suficiente autoridad en el EBB tras salpicarle dos presuntas tramas corruptas y, a la vez, desconfía de los manejos que pueda pretender la formación de Urkullu en Madrid.
- ¿No es suficiente invitar a marcharse a los implicados en los supuestos casos de corrupción de Alava?
- Tendrían que ser más contundentes. Hay que ser radicales en este sentido. No es compatible ningún caso de corrupción con el ejercicio de la política y en otros casos han mostrado más contundencia que ahora. Sus propias bases les están reclamando otra actitud en Álava.
- Es bastante pesimista respecto a la negociación en Madrid de los jeltzales. ¿No es una oportunidad para Euskadi?
- De aquí a mayo, el PNV quiere garantizarse las diputaciones. Van a primar sus intereses por encima de Euskadi. Nos da miedo que pueda vender derechos fundamentales para la ciudadanía vasca a cambio de un trueque presupuestario. Es una actitud preocupante, a la que, no obstante, nos tienen acostumbrados.
- Por tanto, no se cree la reclamación de máximos que lanzó.
- Quizás intente avanzar en algunas cuestiones de autogobierno, pero ya hemos visto qué competencias se han conseguido en 30 años de negociaciones. El Estatuto de Gernika está agotado.
- Otro movimiento fuera de Euskadi que afectará a la política vasca es la compra de CajaSur por BBK. ¿Emborrona esta operación la fusión de las cajas vascas y navarra por la que abogan?
- No debería ser un obstáculo. Ya que no puede haber una banca pública, las cajas deberían aunar fuerzas para crear un proyecto competitivo. A excepción de CAN, todas tienen unos resultados muy satisfactorios y su unión ayudaría a la economía vasca y a su tejido social con su obra cívica. El PSE y el PNV, que son quienes más representación tienen en los consejos, deberían hacer un mayor esfuerzo.
- ¿No suena más a absorción que a fusión?
- Es uno de los grandes recelos que existen, pero Kutxa y BBK estuvieron a punto de llegar a un acuerdo muy digno para la caja guipuzcoana.
- Cambiemos de tercio. Ustedes aplauden la prohibición de los toros en Cataluña. ¿Estamos hablando de defensa animal o de desterrar la fiesta nacional? En Canarias no hubo polémica.
- La iniciativa legislativa popular fue de los animalistas. Lo que se ha aprobado responde a ese deseo. La sociedad debe reflexionar sobre cómo trata a los animales y cómo celebra sus fiestas. Es un debate que aquí también tendríamos que plantearnos. Antes había peleas de gallos y ya no se ven. ¿Por qué no plantearse lo mismo con los toros?