El británico Mo Farah, derrotado por Jesús España en la final de 5.000 metros de Gotemburgo en 2006, se tomó el desquite en Barcelona rematando con un tiempo de 13:31.18 el doblete europeo del fondo por delante del madrileño, que no pudo seguir al nuevo campeón en el último tirón, a 200 metros de la meta.
La penúltima jornada de los campeonatos sólo depararon al equipo español la medalla de plata de Jesús España. El sueño del triplete quedó hecho trizas con la retirada de Sergio Sánchez, subcampeón mundial de 3.000 en pista cubierta, a dos vueltas del final y el séptimo puesto de Alemayehu Bezabeh.
Era la cuarta medalla para la selección española, que había debutado el viernes en el medallero con tres preseas: el oro de Arturo Casado en 1.500, la plata de Marta Domínguez en 3.000 m. obstáculos y el bronce de Manuel Olmedo en 1.500. La esperanza de alcanzar, al menos, la cosecha de Gotemburgo 2006 (11) se desploma ya irremisiblemente.
Jesús llegó a la meta en 13:33.12 tras adelantar al azerbayano Hayle Ibrahimov. El atletismo español, que había ganado por medio de Isaac Viciosa, Alberto García y Jesús España los tres últimos títulos europeos de los cinco kilómetros, entregó la corona a Gran Bretaña, que no ganaba uno desde 1986.
Bezabeh, primer español que ha bajado de los trece minutos, salió tirando fuerte y sorprendió a Sergio a cola del grupo. El español de origen etíope pasó el mil en 2:50.38 y se reservó. La carrera entró en un compás de espera durante una vuelta, hasta que el irlandés Alistair Cragg, otro atleta de ritmos largos, aceleró.
Mediada la prueba Sánchez progresó hasta el tercer puesto. Cragg pasó el 2.000 en 5:41.93 y Bezabeh volvió a la carga para cubrir el 3.000 en 8:28.46. Sergio volvió a sufrir para enlazar. A tres vueltas del final tomó la cabeza Farah para dar el tirón definitivo que rompió el grupo. Jesús España estuvo atento para seguir la estela del británico, justo cuando Sergio se retiró, y resistió su segundo ataque, pero no tuvo respuesta para el tercero.
Francia maravilla
Francia, entretanto, no cesa de deslumbrar en Barcelona. El rayo blanco Lemaitre, campeón de Europa de 100 y 200, la estrella de esta competición, no es el único fogonazo. Sus atletas son la sensación y cada día se suceden escenas que refuerzan su autoestima. Como cuando Renaud Lavillenie, campeón de pértiga, interrumpió su vuelta de honor en el anillo para cantar la Marsellesa que sonó en honor de Myriam Soumare, vencedora en los 200 (22.32). Lavillenie había ganado con un mejor salto de 6,85 y después realizó tres intentos, dos muy buenos, sobre 6,02, un centímetro por encima de su plusmarca, la décima mejor de todos los tiempos.
El último gran pertiguista galo, el chico de 23 años que el pasado verano jubiló el récord nacional de Jean Galfione (6 metros bajo techo y 5,98 al aire libre), cerró en Barcelona un círculo perfecto, una temporada al aire libre en la que ha ganado las diez competiciones que ha disputado.