El polideportivo de Txurdinaga cuenta con unas de las taquillas más modernas de Europa, pero los ladrones han encontrado la manera de saquearlas. Hacen saltar sus cerraduras electrónicas para llevarse las mochilas. Enteras. Con todas las pertenencias de los usuarios dentro. Algunos incluso han tenido que llamar a su familia para que le acerquen ropa con la que volver a casa, según revelaron ayer trabajadores del complejo. El concejal del PP Carlos García, denunció ayer que se han producido «al menos cuarenta robos en apenas dos semanas». Una cifra que Bilbao Kirolak redujo a 17 en todo el mes de julio, pero que ha hecho reaccionar a la sociedad pública gestora del complejo. Fuentes del área indicaron que ya se ha intensificado la vigilancia. En el interior, con seguridad privada; y en las inmediaciones, con mayor presencia de la Policía Municipal.
La taquilla del polideportivo bilbaíno es todo ventajas. No necesita usar llaves y basta con acercar el carné de usuario para que la cerradura se personalice, «y sólo la pueda abrir o cerrar el titular». La otra opción son unas fichas especiales. García, sin embargo, aseguró que su seguridad «deja mucho que desear». «Las están abriendo apenas con unos golpes o, como mucho, forzándolas un poco; se han demostrado totalmente ineficientes y caras porque, además, cada vez que fuerzan una, hay que cambiar el sistema electrónico, que cuesta 60 euros», criticó.
Desde Bilbao Kirolak negaron esta supuesta fragilidad. «Las cerraduras son seguras», subrayaron. Pero lamentaron que «uno o varios delincuentes» hayan descubierto el modo de abrirlas e intenten aprovechar el verano, cuando se dispara la afluencia de usuarios. Sólo así se explica, a juicio de sus responsables, «que pasáramos de dos o tres robos esporádicos a ocho el 28 de julio».
El problema, según las mismas fuentes, está más en la estructura que en el cierre en sí. «Es de madera y no es un búnker». «Se hizo así para facilitar su apertura si alguien pierde la ficha o el carné, ya que si no habría que destrozar la taquilla para abrirla», se excusaron. Aunque insistieron en que «para nada se puede abrir sólo con las manos»
Carlos García, sin embargo, criticó también su ubicación. «En todos los polideportivos están en los pasillos y aquí se han colocado dentro de los vestuarios, donde no pueden ser vigiladas por unas cámaras que, en cualquier caso, en Txurdinaga no funcionan», espetó.
«Psicosis colectiva»
Bilbao Kirolak remarcó que los robos se concentran en los vestuarios de fitness. Según explicaron las fuentes consultadas, los ladrones buscan los armarios más apartados «para despertar las menores sospechas posibles». Algunos trabajadores, en cualquier caso, subrayaron que entre los usuarios ya se ha desatado una «psicosis colectiva». «Muchos llevan sus mochilas hasta los campos de fútbol o tenis ante el temor a que les roben». «Si es que además ya no funciona casi ninguna», protestaron algunos usuarios.
La sociedad gestora adelantó que, aunque no prevé cambiar las 1.500 taquillas del polideportivo, adoptará más medidas preventivas. «Ahora vamos cerrar uno de cada dos vestuarios para chicos y chicas que hay en la zona de fitness, que es donde se concentran los robos», anunciaron. Además, se va a cambiar el sistema de videovigilancia con cámaras que, según reconocieron, «no funciona correctamente».