El Departamento vasco de Interior revisará el protocolo seguido en el caso de Elena, la mujer maltratada que denunció a su agresor en la comisaría de Zabalburu y que se mostró molesta por la atención recibida por parte de los agentes, tal y como publicó ayer EL CORREO. El propio consejero, Rodolfo Ares, ha dado la orden de que se compruebe si se siguió estrictamente el procedimiento, por si pudieron existir «errores». La mujer denunció el «maltrato» recibido en la comisaría, aunque según Interior se limitó a poner «una queja».
Las mismas fuentes han asegurado que, en una primera comprobación, el protocolo «funcionó», si bien reconocieron que ese sábado «no había ninguna mujer para atenderla», como establece el procedimiento. Respecto a la excesiva duración de estancia de la denunciante en la comisaría -desde las siete y media de la tarde hasta las cuatro y media de la madrugada-, Interior sostiene que «hubo que repetir la declaración, puesto que la mujer prefirió dictarla». También precisaron que, días después, se le ofreció un teléfono 'bortxa' para estar en contacto permanente con la Ertzainzta, «pero lo rechazó». «Lejos de entrar en una polémica con la víctima, queremos aclarar que el protocolo funciona y que las mujeres deben denunciar». La directora de la oficina de atención a las víctimas de la violencia de género del Gobierno vasco, Mariola Serrano, ya se ha puesto en contacto con ella para conocer de primera mano su caso.
Por otro lado, el Partido Popular ha solicitado la comparencia de Rodolfo Ares en el Parlamento para que «explique el funcionamiento de los protocolos de atención a las víctimas». El parlamentario Carlos Urquijo lamentó que una mujer que «tiene el coraje» de denunciar a su agresor «se sienta no sólo desatendida, sino también vejada por los funcionarios». «Quizás sea necesario revisar los procedimientos o buscar otras fórmulas para ganar eficacia», aseguró Urquijo, que consideró «razonable» el establecimiento de una «ventanilla única», donde se centralicen todos los recursos disponibles.