La actividad económica volvió a generar empleo en el segundo trimestre de 2010 después de más de dos años ininterrumpidos de destrucción de puestos de trabajo, debido al inicio de la temporada turística. Pero el número de colocaciones creadas, 82.700, resultó insuficiente para frenar el avance del paro, sobre todo el de larga duración que se disparó. El aumento se limitó a 32.800 personas, que elevaron el total a 4.645.500 desocupados, cifra que batió el récord alcanzado entre enero y marzo.
En datos porcentuales, el incremento resultó mínimo al quedarse en cuatro centésimas, de manera que de cada cien ciudadanos con edad y ganas de trabajar más de veinte (20,09%) no lo consiguieron. No se conocía un porcentaje tan alto desde 1997. El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero apuntó que el paro que recoge «es inasumiblemente alto».
Ese resurgir de la contratación según la EPA, calificado por Rodríguez Zapatero de «una gota en el océano», quedó diluido entre los habituales (no por ello menos dramáticos) datos del mercado laboral. Por ejemplo, la situación de los hogares no mejoró. Hubo más familias en desempleo y menos, ocupadas. Y la escalofriante cifra del trimestre anterior, de 1.298.500 hogares con todos sus miembros parados, subió a 1.308.300; mientras que las viviendas donde la crisis no había dejado huella bajaron en 19.600.
Mejor ánimo
Para el presidente del Gobierno, los malos resultados de la EPA obedecen sobre todo al incremento de la población activa, es decir, a que las personas se animan, deciden buscar un trabajo y se consideran paradas. Se trata de un colectivo que, en los tiempos en los que la crisis resultó más aguda, disminuyó pero ahora vuelve a crecer. Ya lo hizo tímidamente en el primer trimestre. En esta ocasión, el incremento ha sido más significativo al llegar a las 115.500 personas.
El inicio de la temporada turística se notó en los servicios, con 84.000 ocupados más. Igualmente subió el empleo en la industria y en la construcción y bajó en la agricultura. La variación más relevante se dio en el paro de larga duración. Hubo 129.100 desempleados más que habían perdido su puesto de trabajo hacia al menos un año. Este es uno de los puntos más negros del mercado laboral y un problema que comienza a ser estructural.
La EPA también mide el comportamiento de la contratación según su naturaleza. Desvela que en el segundo trimestre crecieron tanto las colocaciones indefinidas como las temporales, pero éstas últimas lo hicieron con mayor intensidad. Subieron en 101.600, mientras que el incremento de los contratos estables se quedó en 8.600. El decreto de reforma laboral entró en vigor el 18 de junio y, por lo tanto, apenas se ha dejado sentir. Hay que recordar que el Gobierno siempre dijo que el objetivo principal de los cambios era conseguir unos puestos de trabajo de mayor calidad.
Mientras, en Euskadi el paro bajó en 3.900 personas durante el segundo trimestre de 2010, lo que supone un descenso del 3,41% en relación con el trimestre anterior. Tras ese dato, el número total de desempleados se sitúa en 109.800 parados y la tasa de paro alcanza el 10,40%, la más baja del Estado. En los últimos doce meses, el desempleo ha bajado en Euskadi en 200 personas, lo que supone un descenso del 0,20%, mientras que el número de ocupados ha aumentado en 9.500 personas, lo que representa un aumento porcentual del 1,01%.