El atletismo español necesitaba una sacudida en forma de victoria en este Europeo de Barcelona y ésta se produjo en una de las pruebas predilectas de los aficionados. Arturo Casado desempolvó la estampa victoriosa de Fermín Cacho de los Juegos de 1992 al cruzar la meta de la final europea de 1.500 con la misma expresión de asombro y la misma insospechada ventaja sobre sus adversarios, rematando un éxito español al que se sumó Manuel Olmedo con la medalla de bronce.
Casado, madrileño de 27 años, se proclamó campeón continental con un tiempo de 3:42.52 en un sprint sostenido de 200 metros, en tanto que Olmedo, campeón de España, hubo de abrirse a la calle cuatro y sortear el codazo del británico Tom Lancashire para llegar tercero a la meta en una carrera a cara de perro.
El tercer español, Reyes Estévez, perdió la medalla en el último metro en beneficio de Olmedo, que alcanzó al barcelonés pero no tuvo terreno para hacer lo mismo con el alemán Carsten Schlangen, un corredor peligroso a ritmos lentos como en la carrera de anoche.
La final de 1.500 metros era una de las dos pruebas (la otra, el 5.000) en las que España soñaba con un triplete que sólo Gran Bretaña ha conseguido, en Stuttgart'86, con tres históricos: Sebastian Coe, Tom McKean y Steve Cram. El mejor resultado español sigue siendo el doblete de Helsinki'94 con Fermín Cacho e Isaac Viciosa.
Duelo de escuelas
La carrera ofrecía, por tanto, a priori un choque espectacular entre las escuelas española y británica, ambas con tres atletas en pista. Fueron los locales los que controlaron la carrera en las primeras vueltas, con Estévez y Casado en las dos primeras plazas, mientras los británicos se mantenían a la expectativa por la calle dos. Olmedo marchaba atrás y hubo de salir a la calle tres para irse colocando a falta de dos vueltas.
España contaba con un trío de garantías. Olmedo, pese a su condición de novato en la distancia, ha sido este año campeón de España y ha vencido en Oslo (3:36.98); Casado presentaba el tercer mejor registro europeo del año, conseguido en esta misma pista el pasado día 9 (3:35.02), y Estévez, que corría en casa, ya ha sido campeón (1998) y subcampeón (2002) de Europa.
A 500 metros Lancashire pegó un tirón pero el grupo, sin castigo en las piernas hasta ese punto, respondió en bloque, de modo que la carrera se decidió en un sprint de 200 metros. Y en esa situación fue cuando apareció la figura agigantada de Arturo Casado, que esta temporada lo apostó todo al Europeo y no le pudo salir mejor. Su recta fuebrillante y eso le sirvió para convertirse en campeón continental de forma autoritaria.