La actuación silenciosa pero contundente del diputado general de Vizcaya ha resultado decisiva. José Luis Bilbao ha conseguido imponer sus tesis sobre las de su compañero de partido y máximo responsable del Ejecutivo foral guipuzcoano, Markel Olano. Tecnalia, el producto de la fusión de ocho centros tecnológicos vascos, tendrá su su primera sede en Vizcaya y la discusión sobre la ubicación futura se aplaza hasta julio de 2011.
Siete de los ocho centros implicados en el proceso -Leia, Euve, Robotiker, Inasmet, Fatronik, Labein y Cidemco- ya han aprobado en sus órganos de gobierno el nuevo modelo de fusión, con las condiciones que había exigido el diputado general vizcaíno. Esto es, que la primera sede fuese el actual edificio de Labein, en el Parque Tecnológico de Zamudio, y que la discusión sobre este tema se aplace hasta después de la campaña electoral de las forales y municipales, que se celebrarán en la primavera de 2011. El octavo centro, ESI, no ha podido someterlo a votación por problemas de agenda de algunos miembros de su patronato, pero, con toda seguridad, ratificará el proyecto de fusión en una reunión que se celebrará el próximo viernes, 6 de agosto.
El enfado de Olano
El enfado en la Diputación foral de Guipúzcoa es notable y no ahorran críticas al proceso ni acusaciones directas hacia el primer mandatario foral vizcaíno. Olano ya ha anunciado que la institución que preside ni siquiera participará en los órganos de gobierno de Tecnalia hasta que se decida el traslado a San Sebastián. Una postura que, paradójicamente, no hace sino reforzar el poder que tendrá el Ejecutivo foral vizcaíno en la nueva organización. Markel Olano había hecho una apuesta muy fuerte para conseguir ubicar la sede de Tecnalia en San Sebastián. Había movilizado a los responsables de los tres centros tecnológicos guipuzcoanos que participan en la fusión, prometido la inyección de 34 millones de euros para financiar trabajos de investigación de la nueva Tecnalia e incluso había convertido esta iniciativa en su gran baza electoral. Ayer recordó que esa oferta económica estaba ligada a la sede. No hay sede y, por lo tanto, no habrá dinero adicional para investigación y desarrollo.
Un órdago
Al otro lado de la trinchera, José Luis Bilbao había decidido jugar aún más fuerte esta especie de partida de mus. Cuando todo estaba listo para materializar la fusión, lanzó un órdago: o la sede se quedaba en Vizcaya y la decisión final se aplazaba hasta después de las elecciones o, simplemente, bloqueaba la fusión. Eligió, además, el terreno de juego más propicio para este golpe de mano. Así, utilizó la presencia de la Diputación de Vizcaya en el consejo de la fundación de Labein para hacer patente su posición. Antes, además, había logrado movilizar a otros dos miembros del mismo patronato -el Ayuntamiento de Bilbao y la Cámara de Comercio de la capital vizcaína- para lo que no dudó en recabar el respaldo de la dirección del PNV en este territorio.
Según fuentes de Tecnalia, la fusión se da ya por hecha y en las próximas semanas se inscribirán en los registros los nuevos estatutos. En los primeros días de septiembre, previsiblemente, se producirá la primera reunión del patronato del centro tecnológico resultante de la fusión, que designará como presidente al empresario vizcaíno Javier Ormazabal. Un candidato que ha sido propuesto por unanimidad y como figura de consenso por los centros fusionados.
Según los acuerdos alcanzados por los centros, si en julio de 2011 no hay consenso sobre la sede definitiva, comenzará un turno rotatorio entre Guipúzcoa y Vizcaya, cada dieciocho meses. Fuentes próximas a la operación señalaron ayer a EL CORREO que en los próximos meses será necesario adoptar, sin embargo, una decisión trascendental: la ubicación de la sede de dirección, la que albergará el 'cuartel general' corporativo, al margen del domicilio social de la fundación. Y, apuntan ya, todo parece indicar que se desatará una nueva pugna interna sobre esta decisión que resulta estratégica.