Una 'soka-tira' virtual une desde hace meses la Plaza de Gipuzkoa de San Sebastián y la Gran Vía bilbaína. La ubicación del pañuelo tricolor que cuelga en el centro -allí donde repose al final del juego- determinará la ubicación que tendrá la sede de Tecnalia, el centro tecnológico privado más importante de España y el quinto de Europa. No hay mucho público presenciando el espectáculo. A diferencia de otros deportes de masas, las competiciones en las que se dilucidan los cuarteles generales de las organizaciones o empresas tan sólo concitan el interés de unos pocos. Influyentes, eso sí, pero pocos en cuanto a número.
A los lados del pañuelo, en los extremos de esa soga imaginaria que recorre uno de los trazados de la futura 'Y vasca' tampoco hay muchos tiradores. Reconocidos, al menos, únicamente dos: el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, y el de Vizcaya, José Luis Bilbao. Con dos estrategias distintas, con músculos y apoyos también diferentes y un nexo común, su pertenencia al Partido Nacionalista Vasco.
Como ya es conocido, la fusión de los ocho centros tecnológicos vascos que iban a alumbrar el nacimiento de Tecnalia -Robotiker, Leia, Labein, Inasmet, Fatronik, Cidemco, Euve y Esi- tuvo que ser suspendida in extremis la pasada semana, apenas unas horas antes de que se iniciase el acto convocado en el Kursaal de San Sebastián para presentar esta 'joya de la corona' de la investigación industrial en sociedad. Dos años de preparación no fueron suficientes. El desacuerdo sobre la ubicación de la sede consiguió paralizarlo todo. Una empresa que tendrá 1.241 empleados y una facturación anual superior a los 100 millones de euros, la suma de las plantillas y los ingresos de los ocho centros que se integran en Tecnalia, quedaron pendientes de esa 'soka-tira' territorial.
El Gobierno aprieta
El Gobierno vasco ha puesto en marcha su maquinaria de presión y seducción para que la fusión culmine esta semana, con un acuerdo que satisfaga a ambas partes, aunque sea a regañadientes. El consejero de Industria, Bernabé Unda, no parece muy dispuesto a pasar de nuevo por la bochornosa experiencia que tuvo que vivir el pasado jueves, 16 de julio. Cuando se dirigía a San Sebastián para presidir el acto de fusión en el Kursaal, recibió la noticia de que todo se venía abajo. Ordenó parar el coche oficial en un área de servicio de la autopista que une Bilbao con San Sebastián y allí mismo montó el gabinete de crisis. Durante una hora, teléfono móvil en mano, intentó persuadir a unos y a otros para que evitasen el lamentable espectáculo de un proyecto de matrimonio que fracasaba, a las mismas puertas de la iglesia, con el banquete esperando en el restaurante, porque los novios no se ponían de acuerdo sobre el lugar donde fijarían su residencia.
El diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, fue el primero en descubrir sus cartas a principios de año. Alguien que conocía perfectamente el proceso de fusión, lo que estaba en juego, la importancia de futuro que tendrá Tecnalia y también el equilibrio regional de los centros que la han impulsado -tres vizcaínos, tres guipuzcoanos y dos alaveses- convenció al mandatario foral para que enarbolase la bandera de la futura sede. Olano anunció el deseo de la Diputación de que Tecnalia tuviese su cuartel general en el Parque Tecnológico de Miramon; se comprometió a aportar 29 millones de euros de presupuesto extraordinario en cinco años para la entidad, destinados a programas de investigación, y movilizó a otras entidades de su entorno. La patronal Adegi, MCC, la Cámara de Comercio de Gipuzkoa y la Kutxa, las entidades que conforman junto a la Diputación la asociación 'Gipuzkoa Aurrera' para la revitalización económica de esa parte del País Vasco, hicieron una piña en torno al proyecto. De forma modulada pero sin complejos, Olano lanzó un discurso que reivindicaba una compensación histórica para un territorio, el guipuzcoano, donde se ha asentado la idea de que todos los trenes importantes pasan de largo.
José Luis Bilbao agarró el extremo de la cuerda nada más escuchar el primer mensaje de su compañero de partido. «No hay nada que comentar. En ese tema no entramos», fue la respuesta de la Diputación de Vizcaya a cuantos se interesaron por su posición oficial al respecto. Para los iniciados en el lenguaje de signos del diputado general de Vizcaya, aquello, lejos de ser una señal de paz, era una alarma de guerra que algunos no supieron descifrar.
Con las elecciones al fondo
La complejidad jurídica de los centros tecnológicos -ocho fundaciones donde se mezclan los patronos privados y las instituciones públicas- desató numerosas negociaciones. Un primer acuerdo alcanzado por los presidentes de los centros ubicaba la sede en San Sebastián. Bilbao no dudó en hablar con los máximos responsables de Iberdrola, la empresa más influyente en el consejo de Labein, para tumbar el pacto. Un segundo acuerdo establecía que la primera sede, aunque provisional, estaría en Vizcaya, pero que una comisión decidiría sobre la ubicación definitiva antes del 31 de diciembre de este año. De no conseguirse un consenso para esa fecha, el 1 de enero de 2011 la sede se trasladaría a San Sebastián y comenzaría un ciclo de cambios rotatorios cada 18 meses. En esta ocasión apeló al PNV de Vizcaya para organizar el bloqueo y así los votos de la Diputación, los del Ayuntamiento de Bilbao y los de la Cámara de Comercio, en el consejo de Labein, tumbaron de nuevo el acuerdo.
El diputado general vizcaíno ha exigido que si tiene que comenzar un turno rotatorio de cambios de sedes, éste no se inicie antes del 1 de julio de 2011. No quiere que el próximo enero, en plena precampaña a las elecciones forales, algún opositor le eche en cara que no supo defender la sede de Tecnalia. Todo parece indicar que va a ganar la batalla, aunque con ello desbarate una de las bazas electorales que con tanto mimo había amasado Markel Olano, quien ya soñaba con presentarse a las elecciones como el líder que había conseguido para Guipúzcoa la sede de un centro tecnológico de 'relumbrón ' internacional. Pero, ¿quién dijo que lo importante era la innovación o la tecnología?