Un mes y 21 días. Ése es el tiempo que CajaSur y la BBK han tardado en unir sus designios. Menos de dos meses y un salto de 'apenas' 789 kilómetros unen ya el «pulmón financiero» de Córdoba y la caja de ahorros más solvente de Euskadi y de España. Muy poco tiempo y una distancia excesiva -física, económica, cultural y social- para que dos extraños se den el 'sí quiero'. Más aún después de haberse quedado sin cura a raíz de que la Iglesia, «a fin de evitar el alto sacrificio laboral» que habría supuesto la fusión con Unicaja, decidiera en mayo fiar al Banco de España el futuro de CajaSur.
Por ello, y aunque bendecida por la entidad que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez -que eligió para la novia la dote más competitiva-, su unión ha tenido más de frío matrimonio de conveniencia que de tórrido romance de verano. Y como tal se ha resuelto: por puro interés, sin conceder un solo resquicio al amor, pero haciendo al mismo tiempo de la necesidad virtud. 'No te quiero, pero te necesito...', le viene a decir el cordobés al vasco, '...y te doy la bienvenida'.
Vaya por delante que la pérdida de 'su' caja ha dejado tocado el corazón cordobés. Como si un torpedo hubiera alcanzado de lleno su línea de flotación. Duele en San Lorenzo, en La Judería y a orillas del Guadalquivir. Todavía hoy nadie es capaz de contener el gesto cuando Bilbao o la BBK se cuelan en la conversación. Una mueca, un soplido o un arqueo de cejas valen más que mil palabras para expresar su sentir.
«Con CajaSur se va parte de nuestro patrimonio, del que nunca tendría que haber salido», arranca Federico Roca, presidente de esa especie de Sociedad Bilbaína que es el Real Círculo de la Amistad de Córdoba, liceo artístico y literario y referente cultural y social de la ciudad de Julio Romero de Torres. «A todos nos hubiera gustado que hubiera podido sobrevivir por sus propios medios», prosigue, pero «ha quedado demostrado que Andalucía -apunta esta vez el presidente de la Cámara de Comercio, Ignacio Fernández de Mesa- necesita capital de fuera». «Y ahora toca ser pragmáticos».
Cabeza fría
Esto es, tratar de mantener la cabeza fría en una ciudad en la que, ya de por sí, el punto de ebullición lo marcan los 41 grados que el mercurio alcanza sin denuedo cualquier mediodía estival. Éste, en cambio, no es uno más. Es 18 de julio, el primer día de la nueva era 'BBK Bank', el nombre del banco que creará la Bilbao Bizkaia Kutxa para integrar los activos y pasivos de CajaSur.
Todavía no ha comenzado a operar -ni siquiera se sabe cuándo lo hará-, pero lo cierto es que la nueva era se antoja difícil de visualizar, incluso para un paracaidista recién aterrizado a orillas del Guadalquivir. «CajaSur es Córdoba y Córdoba es CajaSur», se 'jartan' de repetir en el antiguo califato. No exageran. Y es que la paloma de su emblema sobrevuela cada rincón de la ciudad como un elemento más de su paisaje y su paisanaje.
Lo mismo se posa sobre la camiseta del club de fútbol que sobre las obras de recuperación del Palacio de Viana. Los taxis le ofrecen su carrocería en correspondencia por «la subvención anual que recibimos para mantener los coches» -confiesa Juan, un veterano del gremio-, y ni siquiera en Bodegas Campos, referente gastronómico, cultural y docente de la ciudad, les duelen prendas en admitir que CajaSur «nos ha ayudado a la profesionalización».
Alumbrada en 1908 para la crianza de vinos de los pagos de Montilla Moriles, la centenaria empresa atesora hoy numerosos premios y distinciones que encumbran un éxito empresarial alcanzado al amparo de la «magnífica gestión de CajaSur», que participa de hecho en su corporación industrial con un 20%. Aun así, el árbol sí deja ver el bosque en casa de Javier Campos, su actual gerente. «Esta tierra está acostumbrada a la permanente pérdida de oportunidades. Tenemos muy malos políticos que no saben defender el Sur de España, de forma que lo que necesitamos son grandes profesionales y gestores que vengan a ordenarnos».
«Ruido político»
Y la BBK es uno de ellos. No en vano, después de varias semanas «agónicas bajo el yugo de los políticos andaluces, que querían manejarlo todo conforme a sus intereses», Córdoba, y en especial CajaSur -admite una de sus empleadas bajo el compromiso de garantizar su anonimato- respiran «aliviadas». «Los vascos han jugado limpio. Su oferta era la mejor, la más solvente y la que dibuja un futuro mejor para los trabajadores», le apoya su colega Salvador Laguna. Y eso que el «ruido político y los discursos vacíos, sin argumentos, trataron de calar hondo en la sociedad y de boicotear a cualquier precio la operación», confiesa el director de un conocido hotel de la ciudad.
- ¿A qué se refiere?
- Han llegado a circular mensajes animándonos a retirar nuestro dinero porque de lo contrario se estaría financiando a ETA.
- ¿Se lo llegó a plantear?
- Imagínese... No es que pensemos que todos los vascos son unos terroristas, pero leerlo tan friamente... Los políticos nos han querido manipular para salirse con la suya, pero hoy la mayoría de la gente piensa que se ha tomado la mejor decisión y que estamos en buenas manos. De hecho, no llegó a haber tal fuga de depósitos.
Ni siquiera la presión de algunas formaciones políticas que como el Partido Andalucista siguen animando a los cordobeses a «retirar sus ahorros de CajaSur si hay despido», impidió que el globo sonda se desinflara en apenas unas semanas. Las mismas que la opinión pública -ayudada en parte por una potente campaña que la BBK insertó en la prensa local para insuflar tranquilidad y garantizar su «compromiso» con Andalucía- tardó en tomar conciencia de que el Banco de España había adoptado su decisión atendiendo a la mejor oferta económica.
Incluso el alcalde cordobés, Andrés Ocaña (IU), que nunca ocultó su predilección por una «opción andaluza» para el futuro de la entidad cordobesa, se dejaba seducir el lunes en Bilbao «por la música» del presidente de la BBK, Mario Fernández, que ya ha entonado su disposición a «ser andaluces en Andalucía». Ahí es nada.