El árbitro Muñiz Fernández pita el final del encuentro. El marcador del Santiago Bernabéu refleja un 5-1 a favor del Real Madrid. Es la penúltima jornada de Liga. Los jugadores blancos se marchan al vestuario. Todos menos uno. Guti permanece en el centro del campo y recibe la ovación del público. Es el adiós del '14' ante su afición tras tres lustros de relación. Al menos, eso se suponía. Unas semanas antes Raúl marcó su enésimo gol. Fue frente al Zaragoza. En los mentideros de la capital se habló sin tapujos del último tanto del capitán. El servicio final al equipo de su vida.
Pero no es fácil cortarse la coleta. La marcha de Pellegrini, un nuevo proyecto liderado por un ganador como Mourinho y, sobre todo, la dificultad para encontrar un club dispuesto a pagarles unos honorarios tan privilegiados, aumentan las dudas de los dos emblemas del Real Madrid. Una incertidumbre difícil de imaginar al finalizar la Liga hace unos meses. Entonces, en las oficinas del Bernabéu se dio por hecho la salida de ambos futbolistas. Aunque la situación de los dos no es idéntica, sí tienen cosas en común: una vida entregada al conjunto blanco, un año de contrato por delante y una fecha límite para decidirse: el 26 de julio.
Sin embargo, la incertidumbre sobre su futuro es máxima. Un día parecen lejos de Chamartín rumbo a una competición exótica y al otro con papeletas de continuar en España. Pretendientes no les faltan. El Besiktas turco parece el más interesado en Guti. Su presidente es un fiel admirador de la magia del madrileño. En Alemania, el Schalke 04 da por segura la llegada de Raúl. «Estoy convencido de que acabará jugando con nosotros la próxima campaña», aseguró ayer el entrenador del conjunto germano. «Raúl ha mostrado en todo momento su interés de fichar por nuestro equipo y creemos que puede llegar en días o en semanas», añadió.
Mientras, los protagonistas guardan silencio. No quieren generar más polémica. Desde el club se insiste en que la decisión concierne sólo a los futbolistas. Pero la opinión de Mourinho también pesa. En este sentido, la actitud del portugués es significativa. Raúl fue el primer jugador con quien el luso se puso en contacto cuando firmó por el Madrid. El ex del Inter respeta mucho al '7'. Sabe que es toda una institución en el club, que cuenta con el cariño de la afición y de un vestuario donde ejerce de líder.
Última etapa
La situación de Guti es más comprometida. El canterano es esclavo de su carácter impulsivo e imprevisible. No se cansó de repetir durante las últimas semanas de la pasada campaña su deseo de abandonar el Madrid. Lo hizo por activa y por pasiva en la Prensa, en la radio y con su actitud en el último partido en el Bernabéu ante el Athletic, donde se dirigió a la afición para despedirse. Echarse atrás parece difícil, pero la magia del '14' sería bienvenida en muchos encuentros.
La sensación es que la etapa de los dos veteranos jugadores ha concluido. Pero en el Madrid no quieren forzar la salida de quienes fueron sus iconos. De sus dos capitanes. La pelota está en el tejado de los futbolistas. Quedarse significará ver la mayoría de los partidos desde la grada o en el banquillo. Un nuevo equipo renovaría su motivación y les permitiría seguir en activo disfrutando del deporte rey.