El Gobierno vasco ya puede luchar contra el dopaje. Ya lo hacía antes, pero sin potestad sancionadora, según sentencia judicial, por lo que ha decidido aunar esfuerzos con las diferentes federaciones deportivas, que son las que tienen esa capacidad. Mediante un acuerdo, la Administración pública financiará y gestionará controles y analíticas, y dotará de un régimen interno a los diferentes entes federativos, que serán los encargados de imponer el castigo.
El Ejecutivo de Vitoria venía realizando durante los últimos años diferentes actividades en la lucha contra el dopaje, pero sus sanciones se han quedado sin efecto tras los recursos de los afectados, aceptados por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), que concedía esa potestad exclusivamente a los organismos deportivos. De ahí, y con el fin de superar tal escenario, surge el programa de colaboración entre la dirección de Deportes del Departamento de Cultura, la Unión de Federaciones Vascas y las federaciones deportivas vascas, al cual se han unido 42 entidades -33 ya lo han suscrito y otras nueve lo han apalabrado-.
Se desmarcan algunas como la de bolos o petanca, pero el objetivo del Gobierno es reunir a la mayor parte de las 48 federaciones en lo que supone el embrión de una Agencia Vasca Antidopaje. Es el siguiente objetivo, que se espera cumplir dentro de la presente legislatura. A tal efecto ha comenzado ya la tramitación del anteproyecto de ley de lucha contra el dopaje en Euskadi, que dotará al territorio de un marco legal propio en la batalla contra tan negativo fenómeno.
Entonces las sanciones ya podrán ser administrativas, en forma de multa, o incluso penales en casos más graves como el tráfico de sustancias prohibidas. De momento, sólo federativas, tales como anulación de la ficha o suspensiones temporales para la práctica deportiva. Aunque «el objetivo no es tanto sancionar como avisar a la sociedad de que se va a perseguir este atentado contra el deporte y contra la salud del individuo», según explicó ayer el director de Deportes, Patxi Mutiloa. «Pretendemos tener un efecto disuasorio. Queremos instaurar la cultura de que no se pueden conseguir resultados a cualquier precio», precisó el responsable de la materia en el Gobierno vasco, que destacó la importancia de la «labor divulgativa y formativa».
«De manera global»
Los controles, cuyo coste individual asciende a unos 300 euros, se podrán realizar tanto en competición como fuera de ella, por sorpresa, pero siempre dentro del ámbito del deporte federado. «El programa se llevará a cabo en función de la actividad, pero queremos que se visualice de una manera global y no focalizarlo en determinadas modalidades», precisó Mutiloa.
El año pasado, por ejemplo, se llevaron a cabo 116 controles -78 en competición y 38 fuera de ella-, repartidos en seis modalidades (ciclismo, pesca, atletismo, balonmano, baloncesto y fútbol), con tan sólo un caso adverso (0,86%) y dos anómalos. Las cifras mejoran las de hace dos años, cuando se efectuaron 161 controles y dieron positivo cuatro casos (2,48%).
