El primer campo de trabajo internacional de Abanto ya está en marcha. Desde el pasado jueves, y hasta el próximo 15 de agosto, 30 jóvenes de entre 18 y 24 años procedentes de siete países colaborarán en la recuperación paisajística y mejora del parque minero de Sahats. Los voluntarios contarán con la ayuda de otras 15 personas, con edades cercanas a los 30, problemas sociales o que se encuentran bajo vigilancia permanente por orden del juez. Se trata de un colectivo al que atiende la asociación Agiantza, promotora de esta iniciativa.
Una de las principales tareas de los jóvenes será eliminar plantas invasoras, fundamentalmente argoma, así como colocar vallados. Lo harán entre las 9.00 y las 13.00 horas, ya que por las tardes recibirán cursos de formación y foros de debate en inglés. Los fines de semana los colaboradores extranjeros aprovecharán para conocer el entorno y aprender de su pasado minero. «En el País Vasco hay siete campos de trabajo, pero éste es el primero que compagina las labores sociales con la formación y el medio ambiente», defendió el coordinador de Agiantza, Bernat Baltza.
Los voluntarios, de ambos sexos, proceden de Corea del Sur, Lituania, Estonia, Francia, Polonia, Italia y la República Checa, y se organizarán en dos tandas. La primera permanecerá en Abanto hasta finales de mes, mientras que la segunda trabajará durante la primera quincena de agosto. Todos convivirán en la antigua iglesia de Triano, cedida por el Obispado, con las 15 personas en riesgo de exclusión social, que prestarán su apoyo durante los 30 días.
El proyecto está financiado por el Gobierno vasco y cuenta con el apoyo de la Diputación. «Nuestra intención es que tenga continuidad en próximos años», avanzó Baltza, quien reconoció que las instituciones se han visto sorprendidas por el buen funcionamiento del campamento en sus primeros días. «Había recelos por mezclar dos colectivos tan diferentes y al principio había unas distancias muy marcadas, pero esas diferencias se van limando», defendió.