Dicen que la crisis agudiza el ingenio. También que de las peores situaciones económicas surgen las mejores ideas. La organización del festival de jóvenes expresiones urbanas Jet Lag Bio se ha tomado muy en serio estas máximas a la hora de preparar su próxima edición y ha exprimido su creatividad para diseñar un evento 'low cost' . La sostenibilidad y la austeridad se aliarán en un espacio de vanguardia que se levantará en octubre en el entorno del Museo Marítimo.
Bilbao se contagiará del espíritu del Prenzlauer Berg, uno de los barrios bohemios de Berlín. La villa mirará los días 15, 16 y 17 de octubre a la capital germana y su vanguardia cultural en el Jet Lag Bio, que en esta edición se irá a vivir bajo el puente Euskalduna a un espacio diseñado por el artista José Ibarrola y construido con elementos reutilizados.
La 'Platz' -plaza en la lengua de Goethe- será el centro neurálgico del evento. Como en un gran foro, todos los participantes podrán mostrar sus iniciativas e intercambiar ideas. La moda, el cine, el teatro o las últimas tendencias de arte urbano se fusionarán en la sorprendente cita. Unas coloridas moquetas jalonarán el espacio e invitarán a los visitantes a tumbarse y compartir experiencias. Las mismas alfombras que no hace mucho se utilizaban para cubrir los suelos desnudos del BEC cobrarán una segunda vida en el Jet Lag Bio. Para que ese intercambio de ideas artísticas resulte lo más cómodo posible, el equipo de diseñadores del 'fest' ha creado unos originales asientos a partir de unos grandes tubos de encofrar. En el otro extremo, un pequeño escenario servirá para mostrar las creaciones del 'Flashak', el espacio en el que se mostrarán las propuestas y que se extenderá a algunas de las salas del Museo Marítimo.
Al abrigo del viento
Frente a la zona cultural, en la otra orilla de la ría, se levantará 'Urban Kirola', un espacio de actividades físicas donde los más atrevidos podrán dar rienda suelta a su faceta aventurera. Los chavales -y los no tan jóvenes- podrán soltar toda su adrenalina en circuitos de 'parkour', -el arte de desplazarse salvando cualquier obstáculo- skate y otros deportes «siempre relacionados con el espíritu del 'fest'», apuntan los organizadores. Para ello aprovecharán la 'U' de Botica Vieja, que hará las delicias de los 'skaters', la pista de hockey y se habilitará una zona de BMX.
El Jet Lag será innovador desde sus cimientos. Una pared de 22 metros de ancho y hasta cinco metros de alto actuará como una gran piel de madera compuesta por 800 palés de obra que abrigará a los visitantes del festival del viento y las posibles inclemencias del otoño bilbaíno. «Un equipo de ingenieros ha realizado todas las pruebas pertinentes y la estructura será capaz de soportar ráfagas superiores a 103 kilómetros por hora», aseguran los responsables de la muestra.
Un evento joven y «austero»
El diseñador e ilustrador José Ibarrola ha tenido muy en cuenta el crisol de actividades artísticas que se van a desarrollar en sus entrañas a la hora de proyectar este gran espacio de la cultura urbana. «La idea es que siempre que acudas al recinto tengas algo que ver, y combinar las diferentes actividades ha sido la base del proyecto». Aunque los rigores de la crisis marcarán el 'fest', el factor económico no le ha condicionado demasiado a la hora de idear el original escenario. «Es un evento que en su concepto ya nace en la austeridad», confirma el artista bilbaíno.
Pero Ibarrola no ha estado solo para diseñar el espacio. Ha trabajado codo con codo con Eneko Muruzabal y Jonathan Morquecho, dos jóvenes de la villa que han aportado la frescura y creatividad que ya demostraron en el proyecto 'Lonjaus' de la anterior edición del festival. «No me ha resultado para nada complicado conectar con ellos porque me siento muy identificado», confiesa el autor. «Lo único que me duele es que ya no puedo hacer 'parkour'».
