La asociación SOS Racismo advirtió ayer de que la agresión ocurrida en Lantarón «no es un hecho aislado», sino que revela que en Euskadi hay «un caldo de cultivo, un acoso de baja intensidad contra los inmigrantes» que puede derivar en ese tipo de ataques. La entidad señaló que sólo cuando se producen situaciones como la ocurrida en Álava se hace visible que «existe un clima de hostilidad», comentó su portavoz en Vizcaya, June Fernández. SOS Racismo alabó, no obstante, la «valentía» de la empresa «al despedir a dos trabajadores por su actitud xenófoba».
El director de Inmigración del Gobierno vasco, Miguel González, condenó la agresión a los cuatro ciudadanos senegaleses, que calificó de «gravísima», y confió en que se aplique la justicia «con rigor, incluyendo los elementos penales de lucha contra el racismo».
La Diputación alavesa ofreció su ayuda a las víctimas del ataque racista, que consideró «reflejo de comportamientos que están lejos de los derechos y libertades de las personas». Alabó también la actitud de la empresa «por la rapidez en tomar medidas en contra de los agresores y defender a los trabajadores senegaleses».
A juicio de la juntera del PSE en Álava Eva Jiménez, «si las agresiones ya son de por sí reprobables, cuando se trata de xenofobia, cuando es por el color de la piel de una persona, y más en una sociedad democrática, se convierte en un ataque directo a la dignidad humana». De igual forma, el secretario general del PP de Álava, Javier de Andrés, consideró «especialmente repugnante» el ataque a los inmigrantes» al tratarse de «un caso de racismo».
«Las actitudes xenófobas son intolerables e inadmisibles. Son muy preocupantes porque se trata de personas que han llegado en busca de una vida mejor y deben estar en igualdad de condiciones con nosotros», señaló Nerea Antia, del PNV. Los portavoces de Aralar en Álava subrayaron que las motivaciones racistas para las agresiones «son una lacra que no se debe consentir en una sociedad que aspira a la interculturalidad y el mestizaje». Por su parte, EB condenó la agresión y pidió que los autores «no queden impunes».