El Deportivo Alavés 2010-2011 echó a correr ayer por el césped de Ibaia. Primeras carreras y gotas de sudor en una sesión vespertina suave. Una simple toma de contacto después de la presentación y las pruebas antropométricas de la mañana. Una hora y media de entrenamiento en el que los ejercicios físicos se mezclaron con el balón, bajo la batuta de Rafa Cristóbal, preparador físico, y ante la atenta mirada de Miguel Ángel Álvarez Tomé, nuevo entrenador albiazul, secundado por Iñaki Ocenda, Tito y el recuperador físico Igor Arteaga.
Con la presencia de una veintena de aficionados y la supervisión del vicepresidente, Luis Antonio Ruiz de Gauna, y el director deportivo, Gorka Etxeberria. «Debemos coordinarnos bien para que no surjan problemas y todos juntos seamos más fuertes ante las dificultades que nos presentará la competición. Queremos que todo lleve un buen funcionamiento desde el primer día y para ello es importante que todos nos comprometamos y nos concienciemos de que el trabajo en equipo es siempre superior al individual», apuntó el técnico tolosarra.
La sesión se movió dentro de los parámetros habituales del primer día. Carrera, estiramientos, calentamiento y ejercicios físicos con la pelota de por media. Mientras los azules hacían abdominales, los del peto naranja conducían la pelota. De momento, sin sufrir en exceso.
«En general, los jugadores han venido bien. Alguno un poco más pasado de peso que otro, pero dentro de lo normal, teniendo en cuenta que la mitad viene de sitios anteriores diferentes. En pocos días estarán preparados para intensificar las sesiones de forma homogénea», explicó Gorka Etxeberria.
Segura, ausente con permiso
Con las ausencias de Geni y Ander Alaña, que se encontraban pasando el reconocimiento médico en Mendizorroza, y el recién casado Diego Segura, al que, con permiso del club, se le espera mañana, Tomé tuvo a sus órdenes a 23 efectivos, quince del primer equipo y ocho del filial. Los canteranos, bajo la 'tutela' de Montoya y Sergio Pardo, los más curtidos en estas lides, se movían en grupo, mientras que los recién llegados aún se mostraban un tanto desubicados.
Javi Casas, Ibon Gutiérrez y Jon Moya, con pasado en el Athletic, se arropaban entre ellos, si bien el defensa procedente del Lleida ya se dejó caer por alguna conversación en la que Morcillo e Iker Guereñu comentaban el gol de Iniesta que el domingo dio el Mundial a la selección española. Jito y Óscar Rico también dialogaban entre sí, quizás de su pasado en la Cultural, aunque no llegaron a coincidir en el conjunto leonés.
Se trató, en definitiva, del primer día de 'cole', el que sirve para conocer a los nuevos compañeros y hablar sobre las vacaciones. Algunos más morenos que otros. Como Igor Cuesta, que ha apurado sus días de playa hasta el último momento. El central vizcaíno es, pese a llevar sólo un año en Vitoria, uno de los veteranos del vestuario y, como tal, le toca hacer las veces de 'cicerone' entre los recién llegados.
«Pilas cargadas»
«El primer día es una toma de contacto, suavecito, para empezar a conocernos entre todos, a los compañeros nuevos, al míster...», significó Igor Cuesta, que afronta la temporada «con las pilas cargadas, la mente limpia y mucha ilusión para poner la maquinaria a punto».
«Ahora toca lo duro, pero es necesario», apostilló el vizcaíno, al que no parece haberle pasado factura física el verano. Como el resto de sus compañeros, se llevó deberes vacacionales. «Hay que hacerlo, si no luego se sufre. Son ejercicios de carrera, combinados con trabajos de gimnasio y de fuerza. Sacas tiempo a última hora del día y lo haces».
Hoy la rutina será parecida. El ritmo irá creciendo paulatinamente, con trabajo matinal y vespertino, pero trufado de reconocimientos médicos a las órdenes del doctor Manu Goienetxea, por lo que no será hasta el jueves cuando el equipo albiazul se meta en harina completamente. Entonces, y también el viernes y el sábado, la primera sesión será a las nueve y media de la mañana, para evitar el calor estival. Y la próxima semana, el sábado, el primer amistoso, en Franco ante el Treviño.