El colegio de Vitoria condenado por acoso asegura que «nunca» ignoró la situación

El director de Corazonistas dice que es «complicado controlar las patadas que unos niños se dan jugando en el recreo»

JUAN C. BERDONCESVITORIA

El colegio Sagrado Corazón-Corazonistas de Vitoria mostró ayer su disconformidad con la sentencia de la Audiencia Provincial de Álava que le condena a indemnizar con 3.000 euros a los padres de un niño de 12 años que sufrió acoso por parte de sus compañeros de clase durante dos cursos al entender que el centro escolar actuó de forma «deficiente», sin atajar el problema de raíz.

«No compartimos ese comentario», explicó el director de Corazonistas, Eduardo Salazar. Para argumentar esta crítica al dictamen judicial, afirma que utilizaron «todos los medios que teníamos a nuestro alcance». Así, el centro organizó «reuniones» con los padres del niño víctima del acoso -R.L.- y de los presuntos agresores. Y también preparó «convivencias» y actividades fuera de Vitoria «para controlar las actitudes lejos de la clase y el ámbito habitual», añadió.

Según asegura Salazar, el equipo directivo del colegio estuvo en contacto «permanente» con la inspección del Departamento de Educación, ante el que los padres de R.L. tramitaron la primera denuncia. «Nosotros nunca hemos dejado de lado la situación ni la hemos ignorado», insistió Salazar, dando también respuesta a las críticas de la madre del menor respecto a que Corazonistas actuó «cómodamente al ver al grupo de acosadores descontrolado por falta de medidas disciplinarias». En este sentido, Eduardo Salazar afirmó que el centro escolar puso los medios «que consideramos suficientes», por lo que entiende que no se puede hablar de actuación «deficiente».

Respecto al relato de los hechos detallados en la sentencia sobre patadas, puñetazos, burlas o insultos recibidos por el menor cuando tenía 12 años -ahora tiene 16 y ya estudia en otro colegio de Vitoria-, el director de Corazonistas tampoco está «del todo» de acuerdo. Se refiere a los «golpes y patadas en los cambios de clase, que es la primera vez que tengo noticias de ello. Ni en los juicios anteriores se citaron». Asimismo, considera que es «complicado controlar las patadas que se dan unos niños de 12 años jugando al fútbol en el recreo. ¿Cómo se puede saber que eso es una agresión?», se preguntó. En cambio, sí reconoce que «en algún libro» de la víctima apareció la pintada 'Tonto, estás solo'.

Con todo, Eduardo Salazar espera a tener la sentencia en su poder para hacer una valoración más exhaustiva. «Aún no la tenemos y no sabemos si podemos recurrir», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos