Pasear por el Casco Viejo esta mañana es volver a la Edad Media. A los tradicionales puestos de artesanía y productos caseros, que cada primer fin de semana de mes trae el Mercado de la Almendra, se unen el teatro callejero, una visita a los patios interiores denominados caños, y una fiesta donde el arroz -alimento universal- es el protagonista.
Aún hay zonas de la almendra sin descubrir por los vitorianos. Entre las 11.00 y las 15.00 horas se podrán visitar cuatro de ellas. Son caños, callejones que servían de vertedero y desagüe de aguas fecales en la edad oscura. Estos rincones han permanecido cerrados por su mal estado y hoy, gracias a su limpieza y rehabilitación, se abren al público. El objetivo es que se vea el resultado directo de una intervención que trata de transformar estos lugares en pequeños jardines botánicos con color y vida.
Las visitas se harán en grupos de 15 personas acompañados por un guía, quien les explicará las labores realizadas para devolverles el valor arqueológico característico de ciudad medieval.
Se podrán visitar: el caño 8, al que se accede por Pintorería 47; los caños K y P, con entrada por el Cantón de las Carnicerías y el caño N, que discurre entre los cantones de Soledad y Anorbín.
Entre visita y visita, qué mejor que la risa. Los alumnos de último curso del Taller de Artes Escénicas han preparado tres farsas de los siglos XIV y XV con visión contemporánea. Las farsas son obras de teatro de corta duración que se utilizaban como interludios cómicos en los dramas serios. La trama sucede entre pícaros y engaños, con personajes extravagantes y algo grotescos. Tanto los personajes como el lenguaje y vestuario son propios de la época. La primera pieza se representará a las 11.30 horas en la plaza del museo Bibat, la segunda a las 12.30 en la plaza de las Burullerías y la tercera, a las 13.30 horas en el solar de la Iglesia de San Miguel. Esta última, además, es una especie de comedia musical donde el texto es cantado.
Por otro lado, Burullerías, Cuchillería y Herrería seguirán contando, como cada mes, con puestos de artesanía, talleres, juegos y manualidades para los más pequeños. Todo, en un ambiente de música, historia y tradición como sólo el Casco Medieval puede ofrecer.
Reponer fuerzas
Después de tanto caminar, será necesario reponer fuerzas. A las 14.00 horas se podrán degustar los platos de arroz de diferentes partes del mundo preparados por voluntarios con alma de cocinero. Se trata de una iniciativa de la asociación Munduko Arrozak, que anima a los ciudadanos a salir a la calle a que cocinen este producto casi universal. La distribución de espacios y el comienzo de la preparación de los manjares será a las 11.30 horas. Los participantes deberán llevar el hornillo, sus utensilios así como los ingredientes 'propios' porque sólo se facilita el arroz, el aceite y la sal.
Es la VI edición de esta iniciativa en la que ya hay 32 arroces inscritos, lo que supone unas 300 personas entre 'cocinillas' y colaboradores. El año pasado se pudo degustar arroz frito de Nigeria, croquetas de arroz uruguayas, la típica paella valenciana o innovaciones como el arroz con euskal curry. Para apuntarse sólo hay que acercarse al bar El 70, en Cuchillería o a la Panadería Marrakech, en la calle Santo Domingo.
Por si a alguno no le motiva demasiado este cereal, los bares de la parte vieja y centro se unen a la fiesta ofreciendo 1 pote más 1 pintxo por 1,50 euros. En definitiva, una oferta que los amantes de la buena fiesta no podrán dejar escapar.