Otra carga más. Desde mañana, los productos expuestos en cualquier estantería o escaparate de los comercios vitorianos saldrán con un gravamen extra del 2%, fruto de la subida del IVA, que pasa del 16 al 18%, como aprobó el Gobierno de Zapatero. ¿Cómo afectará al consumo? ¿Absorberán los propios establecimientos ese incremento del impuesto, o lo repercutirán en el bolsillo de los clientes? EL CORREO ha sondeado la opinión de los minoristas, grandes superficies, asociaciones y federaciones empresariales con el objetivo de comprobar sus movimientos ante la que se avecina. La conclusión apenas deja lugar a dudas: la mayoría conservará sus precios a costa de reducir «más todavía» sus márgenes de beneficio en la venta de los productos.
«Necesitamos que la rueda del consumo siga girando porque había empezado a recuperarse, no queremos poner trabas al cliente», subraya José González Valoria, de Dotore, una de las más de 700 tiendas vinculadas a Gasteiz On. Este colectivo acaba de realizar una encuesta a sus asociados sobre la subida del IVA. Los primeros resultados arrojan que un 70% asumirá «todo o una parte» del polémico aumento de ese tributo. El resto sí incrementará sus precios.
La Cámara de Comercio de Álava también ha participado en un estudio similar, pero a nivel nacional. Según sus datos, «nueve de cada diez empresas» se opone al incremento del impuesto sobre el valor añadido. Eso sí, el rechazo cae hasta el 43% si el Gobierno central -impulsor de la subida- «lo acompañase de alguna reducción en las cotizaciones sociales».
Como ese escenario no se dará, al menos por ahora, minoristas y grandes superficies preparan sus medidas de choque, y no ocultan su «incertidumbre» sobre el futuro a medio plazo. Eroski descontará durante todo julio el equivalente al incremento del IVA en la segunda compra. Lidl certificará «ante notario» la congelación de sus tarifas actuales. Inditex (Zara, Massimo Dutti), H&M o Cortefiel tampoco ajustarán importes de forma inmediata.
La factura del móvil
La coincidencia con las rebajas alargará ese frenazo en el sector de la moda hasta, como pronto, después del verano. Luego... Ya se verá. «En el caso de los comercios pequeños compramos el género con cerca de seis meses de antelación, por lo que no me parece ético subirle ahora el precio a mis clientes», razona Roberto Fernández de Larrea, propietario de De Larrea. ¿Y en la colección otoño-invierno? «Tampoco lo haré, me apretaré yo el cinturón». Algunas grandes compañías como Movistar no se muestran tan benevolentes. Sus usuarios pagarán junio con la tarifa del 18% bajo la excusa de que se les cobrará mañana.
Ana López, gerente del centro comercial El Boulevard, se decanta en cambio por mimar a su público hasta que la coyuntura económica se despeje algo más. «Nuestras tiendas absorberán el incremento para que los usuarios no noten ningún cambio», certifica. «Algunos preparan campañas especiales de descuentos». Media Markt, por ejemplo, celebró un 'día sin IVA' el 8 de marzo. Pronto repetirá experiencia.
«Las rebajas representan un 'boom' asegurado. Sin embargo, habrá que esperar acontecimientos a partir de septiembre», reconocen desde las oficinas de El Corte Inglés.
«Caída de la demanda»
En SEA-Empresarios Alaveses observan con «preocupación» el panorama. Su secretario general, Juan Ugarte, confirmó el pasado 13 de mayo que la economía de la provincia había experimentado una «levísima mejoría». Ahora, en cambio, frunce el ceño. «Estamos un poquitín mejor que hace un año, así que nos tememos que esta subida repercutirá en una posible caída de la demanda», radiografía.
Si bien SEA excluye a los comercios relacionados con la moda, focaliza su desasosiego en «otros sectores importantes como los concesionarios de vehículos y negocios relacionados con el hogar, como las tiendas de muebles», cuyas facturas resultan mucho más altas. En este sentido, el viernes entrará en vigor un nuevo 'plan renove' para los electrodomésticos. ¿Este tipo de medidas serán suficientes o el consumo bajará? La respuesta, en unos meses.