Dicen que una de las mejores tortillas de toda Vizcaya se sirve en un céntrico bar de Orduña. Parece que los amantes de este sabroso y tradicional pincho no se equivocan, ya que José Luis Valerio se ha alzado este año con la txapela que le acredita como el mejor cocinero de tortillas de la provincia. Y no es la primera vez que el dueño del Belatz Gorri se lleva este reconocimiento. De las siete veces que se ha presentado al certamen, lo ha ganado en cuatro ocasiones.
Orgulloso de esta nueva distinción que un jurado de expertos le concedió este mismo lunes, Valerio reconoce que no tiene muchos secretos entre fogones para sacar a la barra tortillas jugosas y en su punto, que desaparecen un visto y no visto. «Buen género y mucha práctica, llevo diez años haciendo sin parar todos los días este plato. Al final, es cuestión de remover en la sartén de una manera o dejar el tiempo preciso para que cuaje», deja caer el hostelero orduñés. En su popular local, nadie es ajeno a lo sabrosas que las prepara y por eso casi se las quitan de las manos. «Muchas veces ya me las han comprado antes de que salgan de la cocina, sobre todo los fines de semana que viene mucha gente de fuera», reconoce.
Así, es normal que a su bar se le conozca por el que 'gana los concursos de tortillas' y que muchos foráneos pregunten por él nada más llegar, a pesar de que está muy céntrico, cerca del Hotel Balneario. «Lo cierto es que ya traspasamos fronteras, porque nos han incluido como lugar recomendable en algunas guías de viaje y revistas especializadas. Es todo un honor y además ayudamos a que se conozca Orduña», recalca el flamante dueño de la txapela.
Y visto el éxito que ha cosechado en este campeonato provincial y que incluso ha llegado a competir en un concurso mundial de pinchos, el hostelero ya se marca nuevos retos.
Al certamen nacional
«Quiero ir al concurso de tortillas nacional. El ganador del pasado año ha estado en el de Vizcaya y, mira, le he podido ganar», bromea. En cuanto a la tortilla que presentará lo tiene claro. Será con los ingredientes de siempre: patata, cebolla y huevo. «Se le puede añadir todo lo que tú quieras, porque la patata es muy agradecida, pero el 99% de los que acuden a mi barra buscan la tradicional porque, si está bien hecha, no hay otra que la iguale», señala Valerio.
Aún así, reconoce que de vez en cuando brinda a los clientes de diario alguna sorpresa para que prueben otros sabores entre pan y pan. «Le pongo salsa boloñesa o queso y jamón para cambiar un poco», invita el cocinero.