Aunque aún faltan tres años para la celebración de la efemérides, hay lugares en los que las personas interesadas pueden aprender y recrearse con todo lo relacionado con la batalla. Los próximos sábados, día 26 de junio y 3 de julio, se van a desarrollar sendas visitas guiadas al Museo de Armería que nació precisamente en 1963 a raíz de una exposición conmemorativa del 150 aniversario de la gesta histórica con la magnífica colección de armas y objetos de Félix Alfaro Fournier. Ocupa la quinta parte de la superficie expositora con cuatro vitrinas y cinco grandes dioramas sobre momentos claves del combate. El ponente de la visita será Emilio Larreina, y a causa de las restricciones de espacio es necesario reservar plaza -945181925- para poder asistir.
Las visitas tanto al museo como al campo de batalla serán dos de los platos fuertes que se preparen para el año 2013. Resulta curioso constatar, como hacen los investigadores, que todavía queda mucho por estudiar de aquella época.
Zuazo de Vitoria fue una localidad tomada literalmente durante los seis años de ocupación francesa y que tuvo un papel destacado en la propia batalla al colocarse gran parte de la artillería francesa en la loma que domina la zona llana de Júndiz. Félix López de Foronda, de 87 años, ha oído de su padre y de su abuelo «historias de entonces. A mí me dijeron muchas veces que después de la batalla habían enterrado a muchos soldados en el camino del 'Bebedero', cerca de la fuente de Mariturri, aunque nunca han aparecido cuerpos. También se oyó que cuando se cambió el cementerio del pueblo había huesos en el osario que pudieron ser de franceses», cuenta Félix.
Su hijo, Eloy López de Foronda, ex diputado de Agricultura, se dedicó cuando fue presidente de la junta administrativa-ahora es vocal y fiel de fechos- a leer las actas del concejo a lo largo de más de 500 años y «¡sorpresa! Me encontré con muchísimos datos, descripciones, cuentas que hablan de la presencia francesa. En una de las últimas actas fechada en 1816 se anota que se tuvieron que aportar 21.825 reales para los franceses, pero las partidas de guerrilleros como Longa se llevaron 3.506 reales y Mina, otros 11.875 reales. Se cuenta también cómo hubo que vender fincas comunales para hacer frente a estos gastos extraordinarios», cuenta Eloy.
Los investigadores esperan que el estudio de actas de los pueblos aporte aún muchísima información no recogida en los amplios ensayos y tesis realizados sobre esta época. El pueblo de Samaniego, en el que fueron ahorcados una decena de vecinos, también prepara el bicentenario. «Es importante que todos los pueblos alaveses participen en la conmemoración. Sufrieron muchísimo», señala Larreina.