Diez días ha tardado el nuevo dueño de Viajes Marsans en anunciar un drástico recorte de plantilla. La compañía Posibilitum, a cuyo frente se encuentra el 'rescatador' de empresas y nuevo propietario del grupo Ángel del Cabo, lo tiene bastante claro: hay que despedir mucho y rápido. El director general de Marsans, Iván Losada, que durante dos meses ha analizado de forma muy detallada los números de la empresa, calcula que de los actuales 2.079 empleados -desde enero se han ido más de mil- sólo se puede mantener como mucho a entre 600 y 900. Es decir, entre el 53% y el 67% de la plantilla está abocada al paro.
Y así se lo ha transmitido Losada al comité intercentros de la firma, que aún no sale de su asombro ante la ausencia de cualquier plan de viabilidad que no sea el del 'adelgazamiento' laboral.
Herencia de Díaz Ferrán
El secretario general de la Federación Estatal de Transportes, Comunicaciones y Mar de UGT, Miguel Ángel Cilleros, asegura que lo conocido «es una tomadura de pelo y no es, ni de lejos, un plan de empresa normal». El sindicalista deja claro que «ésta es la herencia de Gerardo Díaz Ferrán que, aunque quiera, no se va a ir de rositas».
El presidente de la CEOE afirmó apenas doce horas después de deshacerse de Marsans que los trabajadores no tenían «por qué preocuparse». Pero sí que tenían motivos. «Vienen a dinamitar la empresa», sentencia Cilleros, que reconoce sus «temores» sobre el proceso que ahora se abre, pues teme una negociación «extraña» del ERE.
De hecho, la dirección de Marsans ha enviado a los medios de comunicación más datos que a los sindicatos, a los que no ha entregado «papel alguno», según Cilleros. En la nota a los medios, la empresa señala que la viabilidad pasa por «recuperar la actividad comercial y activar las ventas, un estricto ajuste de costes y por la venta de activos no estratégicos». «La situación es tan sensible que el plan de negocio debe cumplirse al 100%». De otro modo, añade el texto, Marsans no será viable.
El plan incluye un ERE que, detalla, será muy intenso en el área de viajes de empresa, en la que trabajan casi 400 personas pero que realizan una actividad «casi nula». Servicios centrales será otra de las áreas que más sufrirá.