Por suerte, cada vez más hombres alzan la voz contra la violencia de género, aunque las mujeres hayan estado solas durante años a la hora de reivindicar el cese de esta lacra. «No hace falta ser violento para ser un hombre», clama Jabier Muñoz, miembro de Zipriztitzen, la asociación ermuatarra de hombres por la igualdad. Creada hace dos años por una quincena de varones de entre 21 y 55 años, sus actividades van encaminadas a visibilizar que hay otras formas de ser masculino, sin recurrir a la agresividad, y también maneras emergentes de ser padre.
La de Ermua es una de las dos agrupaciones vizcaínas de este tipo que pelean contra todas las manifestaciones machistas. La sede social de la segunda, Gizon Ekimena, se ubica en Santurtzi y ahora Leioa quiere promover la tercera del territorio, facilitando encuentros entre vecinos sensibilizados y educados en la igualdad. El año pasado, el Consistorio buzoneó una carta a todos los domicilios y promovió una reunión, a la que acudieron 37 hombres. A la última, celebrada el 10 de junio en el palacio Mendibile, asistieron una treintena de todas las condiciones sociales, desde profesores, deportistas hasta comerciantes y jubilados activistas, dispuestos a luchar por una sola causa, la erradicación del sexismo.
Los participantes fueron seleccionados entre los que mostraron interés y entre otros vecinos que suelen colaborar con las campañas que se celebran en el municipio, por ejemplo los que aparecieron en la fotografía de un cartel local contra la violencia machista. A la reunión, en la que se continuó el trabajo iniciado en el anterior encuentro -se consensuó un decálogo de compromiso- también asistieron miembros de las agrupaciones de Ermua y de Santurtzi, que explicaron su experiencia.
«Concienciarnos nosotros»
«La violencia nos subleva y queremos ver qué se puede hacer en contra, por lo menos a nivel local», detalló Ricardo Eguiguren tras la reunión. Este funcionario de Leioa aseguró que «la asociación se creará poco a poco. De momento, nos tenemos que conocer entre nosotros y ver el interés que existe. Ya se ha nombrado a un coordinador, que será el encargado de llamarnos para reunirnos mensualmente». Juan Carlos Iñoriza, de 48 años, presidente de un club deportivo, manifestó que «aunque por cuestiones de tiempo, me resultaría difícil formar parte oficialmente de la asociación, estoy dispuesto a hacer todo lo que pueda. Cada uno tiene que poner todo su ser por esta causa». Y es que «el impulso que hace falta es que sean los propios hombres los que digan a sus hijas que no todo puede consentirse por amor, que sean ellos los que empiecen a denunciar y a plantarle cara a sus congéneres», afirma Isabel García, concejal de Igualdad en el Ayuntamiento. «Si cada uno educa a sus niños en la igualdad, si se sensibiliza a amigos, familiares y conocidos, se puede avanzar en algo», secundó Tomas Matías Zarraga, administrativo y colaborador en Cantera Deportiva, de 59 años de edad. Los asistentes Julen Ugarte y Juan Costa, de 63 y 50 años respectivamente, avanzaron que «lo primero es concienciarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean, aportando nuestro granito de arena para plantarle cara a este gran problema social». Lo que en realidad desean es que «no sucedan más ataques machistas», aunque saben que se trata de un «problema muy delicado».
Por eso, creen que la creación de asociaciones en contra de esta lacra puede servir como modelo a otros hombres con patrones de conducta opuestos. «Lo importante es que hombres y mujeres vayamos de la mano en contra de la violencia de género», sentencia García.