Los británicos tienen fama de gente pragmática pero han seguido a líderes apasionados. Los hermanos Wesley, que fundaron el metodismo, son un ejemplo. Recorrieron el país en caballo predicando en lugares públicos ante audiencias de dos mil o tres mil personas.
Extendieron así su movimiento de confirmación evangélica, inicialmente dentro de la Iglesia de Inglaterra, y lo purgaron de aquellos que no cumplían su afán de perfección cristiana. Expulsaron a quienes bebían alcohol, a quienes tenían disputas públicas, murmuraban sobre otras personas, no se comportaban honestamente en sus negocios o engañaban en el pago de los impuestos. A los metodistas les llamaban los cantantes, porque en sus ritos entonaban los himnos publicados por los hermanos. Charles, el más joven, escribió a lo largo de su vida 6.500 salmos.
El metodismo enraizó con fuerza entre los mineros del estaño en Cornualles, que fue en el siglo XIX políticamente liberal. Cuando la región perdió su minería e industria mientras la política de Reino Unido se alineaba en los bloques conservador y laborista, los liberales han tenido aquí renacimientos que evocan los 'revivals' que los metodistas promovían para fortalecer la afiliación a sus salones.
En las últimas décadas, los liberaldemócratas han cubierto con sus colores las circunscripciones del sudoeste. También la de St.Yves, que incluye la franja más occidental de Cornualles. Es muy improbable que el candidato conservador remonte su desventaja de 2005. Y, como en todos los distritos del país, hay grupos que hacen campaña, como los hermanos Wesley, por la defensa de una idea.
Tim Andrewes, del Partido Verde, la hace en Coinagehall Street, en Helston, a pocos metros de una iglesia metodista. Él, Lesley Bradley-Peer, que se presenta como coordinadora de la campaña del Partido Verde en el oeste de Cornualles antes de reírse por la sonoridad del nombre de su cargo, y Pemma, hija de Lesley, han cubierto con tela verde una mesa de empapelador y han colocado junto al sello del partido -un mundo, una oportunidad- folletos, algún cartel por si alguien quiere pegarlo en una ventana de su casa, pegatinas con cola... todo con materiales reciclados.
Predicadores
Y, cuando alguien sube o baja por la calle en cuesta, Tim o Lesley, ésta con pasos de baile, se le acercan y le preguntan:
-¿Quieres saber más sobre el Partido Verde?
«No es algo que me resulte fácil», confiesa Tim para protegerse de la sugerencia de que su campaña evoca la pasión predicadora de los Wesley. «Creí que la gente podía ser hostil, pero ha sido amable y cortés».
Una señora le ha dicho: «Sigue sonriendo, sigue sonriendo». Un hombre se para y declara: «Estoy absolutamente de acuerdo con vosotros, pero aquel es mi coche». Y el coche que señala lleva propaganda del Partido Conservador. Tim y él hablan un buen rato. Hay quien dice que no quiere saber nada, quien coge con ilusión el lapicero con veleta que Pemma ha hecho para la campaña de su madre.
Tras tres horas de campaña, la célula verde de Cornualles Oeste se retira a almorzar y explica qué significa ser miembro de un partido al que Tim se afilió tras pertenecer a la Campaña por el Desarme Nuclear, con la que simpatizó tras participar, en unas vacaciones, allá por 1983, en una marcha de bicicletas en la Bremen alemana que le causó impresión.
Son unos cincuenta miembros, que pagan cinco euros al año por pertenecer a la asociación local y treinta si también quieren acudir a las dos conferencias anuales en las que el partido nacional debate sus políticas. Tienen ocho concejales y se concentran en esas campañas locales.
La estructura es básica. Hace falta un agente que deposite los cerca de quinientos euros obligatorios por cada candidato, que el partido recuperará si Tim obtiene al menos el 5% de los votos; hace falta también alguien que trate con la prensa, tres parejas que pueden hacer campaña puerta a puerta, alguien que coordine a los demás, que imprima los folletos...
El objetivo no es el de unos iluminados. Quieren extender la afiliación del partido, darse a conocer, especialmente en aquellos lugares en los que pueden ganar alguna concejalía más, mantener la tendencia ascendente que les pueda llevar un día a tener un parlamentario en alguna circunscripción. En las elecciones europeas de 2009, el Partido Verde obtuvo 1,3 millones de votos en todo el país.
Granjas lecheras
Desde Helston al Finisterre inglés se atraviesa un paisaje en el que se ven ocasionalmente carteles de conservadores y liberaldemócratas colgados en vallas de granjas lecheras, jardines ahora en flor. En estas tierras del ducado de Cornualles, propiedad del terrateniente príncipe heredero, hay carreteras estrechas, con bordes de tojo, que atraviesan la ciudad portuaria y turística de Pensance, comercios de paso que dicen ser el último de Inglaterra...
Al final del camino hay un gran aparcamiento y un parque temático con banderas y una puerta con frontón que imita algo griego, donde se puede leer 'Land's End' y su versión en el idioma local, 'Penn an Wlas'. En este punto -latitud 50º 04', longitud 5º 44'- hay los mismos puestos que en el inicio del viaje, en la escocesa John O'Groats, las mimas flechas que indican la distancia a Nueva York, los mismos catalejos.
En los de aquí los visitantes pueden comprobar ahora que una nube se ha desplomado sobre el mar y que el horizonte del Finisterre británico en el fin de esta campaña electoral es ahora densamente gris, frío, viscoso.