Ambientazo del copón el sábado noche en el Kafe Antzokia durante el estreno de 'Cállate!', el nuevo disco de Obús, grupo puntero del heavy metal macarra español desde hace 30 años. El bolo reunió a pocas tías, algunos punkis y a unos 350 heavies cachas, coriáceos y muchos de melenas canas. En un escenario abigarrado -dominado por un acosador telón de foro que representaba su nombre ciclópeo, sobre un logotipo que incrustaba una calavera inspirada en Iron Maiden en una panoplia tipo Judas Priest- los madrileños, otros cuatro calaveras de tomo y lomo (tres con cráneo rapado y el líder, el cantante Fortu, con melena rizada frondosa y un micrófono con tantos trucos como el de Halford), forjaron un corpus sincrónico de heavy metal setentero entre los Judas y Ozzy Osbourne, mientras no dejaban de moverse en plan conejitos con pilas Duracel.
De sumo sacerdote ofició el burgalés Fructuoso Sánchez, el idolatrado Fortu, quien hasta el tema 9 vistió una especie de abrigo negro y después operó en camiseta sin mangas, presumiendo de músculos y tatuajes. Y de idiosincrasia y voluntad cerril se jactan todas sus canciones: en hora y tres cuartos enlazaron 18 (cuatro del nuevo disco) que incitaron las bajas pasiones y la actitud tribal de la peña y finalizaron con confeti y globos. «Como los Rolling en versión española», juzgó El Dandy de Indautxu.
Capitaneados por un Fortu que cruzó el Antzoki sobre los hombros de un pipa para subirse a bailar en la barra y pedir un güisqui con hielo, Obús desplegaron agresividad ('Que te jodan'), dibujaron tebeos apocalípticos ('Pesadilla nuclear', tan buena que parece de Barón Rojo), apretaron el acelerador ('Sólo lo hago en mi moto', parodiable por Gigatrón), loaron a los manguis ('El que más': levantando un coche, pasándote costo, tirando de un bolso, burlando a la poli), se metieron a fondo en el vicio ('La raya') y lo celebraron con los fans coreando puño en alto 'Vamos muy bien', la de «borrachos como cubas, y qué, aún nos mantenemos en pie, y ya no pararemos hasta no poder ver». E imagínense el percal con el Fortu dando de beber güisqui a gollete a propios y extraños.