La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Deusto, La Comercial, se somete a un profundo 'lifting' cuya transformación prevé una revolución tanto en su aspecto estético como en su funcionamiento interno con el reforzamiento de su oferta de estudios. El inmueble se enfrenta este curso a un complicado juego de rehabilitación para entroncarlo con las nuevas tecnologías y energías sostenibles respetando su estilo arquitectónico. Encarar el futuro manteniendo uno de sus principales pilares: el prestigio de la tradición. La reforma del edificio, fundado en 1916 por su actual mecenas -la Fundación Vizcaína Aguirre- absorbe 14 millones de euros, que incluye «la ejecución material y mobiliario», explica Fernando García, responsable de obras y mantenimiento de la Universidad. Una parte importante de esta inversión será sufragada por la propia fundación.
Los trabajos dieron comienzo en agosto y afectan a la totalidad del inmueble. La institución académica pretende dotar al centro de un uso «más racional y acorde a los nuevos retos académicos», asegura el decano, Antonio Yabar. Con el nuevo plan Bolonia, que prima aulas de menor dimensión que las actuales y salas para trabajo en grupo, y el desarrollo de la Deusto Business School (DBS), puesta en marcha en otoño de 2008, «las dimensiones de la facultad cobran una importancia clave. Han acentuado las necesidades de modernización y ampliación de las instalaciones».
En su más de 90 años de actividad -la primera promoción corresponde a 1921-, La Comercial ha ido perdiendo «lustre». Durante su dilatada historia ha acometido reformas puntuales, pero ninguna de estas características y profundidad. El traslado de la biblioteca al CRAI -el nuevo centro bibliográfico de la Universidad construido por Rafael Moneo- ha servido para dinamizar la restauración y desarrollar una operación que afecta a más de 9.000 metros cuadrados. Con la ampliación, se ganarán 3.000 metros cuadrados «que antes tenían un uso residual como trastero», asegura García. El nuevo espacio, ubicado bajo la cubierta del edificio, acogerá, precisamente, la sede de la Deusto Bussiness School. Se trata de la primera escuela de negocios de prestigio que operará en el País Vasco. Directivos de todo el mundo recibirán en sus aulas una formación de posgrado especializada y de alto nivel.
El traslado de sus fondos especializados en comercio al nuevo edificio de Moneo ha permitido a la Universidad disponer de 2.000 metros cuadrados adicionales para impulsar un nuevo servicio. El 'scriptorium', como se le denomina, acogerá un nuevo reto: el 'faculty club'. Funcionará como «punto de encuentro para antiguos alumnos tanto de la universidad como de la DBS y profesores». Este equipamiento será también la sede de las diferentes fundaciones relacionadas con la facultad.
La situación del edificio, según el responsable de obras, impedía llevar a cabo actuaciones puntuales como las efectuadas en años anteriores. «Los estándares han cambiado y ahora mismo cualquier universidad privada cuenta con unas condiciones de confort, mobiliario, iluminación y seguridad que ésta no contemplaba». García destaca, además, el cambio de las normativas de accesibilidad, eficiencia energética y protección contra incendios, «mucho más exigentes y restrictivas», reconocen. «Visto el estado general del complejo, el valor histórico y su calificación de bien protegido, la única posibilidad que nos quedaba era plantearnos una actuación global», razona.
Demolición selectiva
La intervención ha necesitado una demolición selectiva de algunas partes del inmueble. La cubierta «se encontraba muy dañada», explica García. Al carecer de aislamientos térmicos, la lluvia ha degradado enormemente la armadura de hormigón. Una intervención para su rehabilitación hubiera resultado muy costosa. Por ello, se ha optado por su derribo «para conseguir una solución constructiva más eficiente». Los trabajos que se acometen respetan las exigencias de Dirección de Patrimonio, al mantener las alturas y la estructura de la cubierta original.
El mal tiempo reinante en los últimos meses ha ralentizado «en parte» el desarrollo de las obras. Pese a ello, el decano confía que el centro esté «totalmente rehabilitado» para primeros de septiembre, coincidiendo con el inicio del próximo curso académico, si bien no oculta su temor a que la inauguración pueda retrasarse algunos meses.
Mientras se culminan las obras, los más de 800 alumnos y profesores de La Comercial se distribuirán por las aulas y despachos que ocupaban la antigua facultad de Sociología.