El último comunicado de ETA, hecho público en la madrugada de ayer, es uno de los textos más desconectados de la realidad que la banda ha difundido en los últimos tiempos. En una semana trágicamente marcada por el asesinato del policía francés Jean-Serge Nérin y por la negativa de la izquierda abertzale radical a condenar este crimen -aunque con un emplazamiento a los etarras a aclarar su papel respecto al debate interno de Batasuna-, la organización terrorista difundió un texto fechado el 10 de marzo, que lógicamente no guarda relación alguna con su más reciente y letal actividad. Las fuerzas políticas democráticas no le dieron, por ello, credibilidad y le restaron trascendencia.
El escrito, enviado al diario 'Gara', ni siquiera menciona el caso de Jon Anza, el militante de ETA cuyo cuerpo fue encontrado en una morgue de Toulouse el pasado día 11 después de que pasara allí más de diez meses sin identificar. Motivo de reiteradas movilizaciones de la izquierda abertzale, este asunto no ha llevado a la cúpula etarra a modificar ni una línea de su comunicado.
También las autoridades francesas han contemplado con estupor que ETA decida difundir un texto tan 'antiguo' a la vista de los hechos recientes, y no se mencione el asesinato de Nérin. En anteriores enfrentamientos con las fuerzas de seguridad galas, su jefatura se apresuró a hacer públicos mensajes en los que justificaba la acción como un encuentro fortuito y destacaba que no pretendía atentar en suelo francés. Nada de esto ha sucedido ahora, cuando la Policía del país vecino estaba a la espera de que los etarras dieran algún tipo de argumentación.
Los terroristas mantienen la ambigüedad respecto a los movimientos de la izquierda abertzale. Aseguran que «seguirán luchando firmemente» y que no cesarán «hasta alcanzar la libertad». Con respecto a la discusión interna en Batasuna, señalan que la banda «respeta» a quienes intentan «poner en marcha una nueva dinámica a favor de Euskal Herria», pero no se comprometen con sus posturas.
En un mensaje al que da forma de 'declaración' y que consta de siete puntos, ETA se limita a mostrar su «total disposición a dar los pasos que sean necesarios para favorecer el cambio político en el espacio que le corresponde», pero los condiciona a una «activación social» y en ningún caso anuncia que abandonará la violencia y entregará las armas, condición indispensable que las fuerzas políticas le han exigido reiteradamente.
El comunicado incluye la habitual retórica sobre el «estado de excepción» y carga contra el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien acusa de «alimentar la fantasía de la salida policial» y aplicar una política que pretende influir «en el factor psicológico» de los abertzales.
Los analistas policiales consideran que el documento no es más que un intento de la banda de ganar tiempo en un momento en el que las bases radicales le piden un cambio de estrategia. Las citadas fuentes destacan que se trata de un texto de consumo interno, provocado seguramente por alguna cuestión o discrepancia internas cuyo alcance se desconoce, y que busca reafirmar la ambigüedad ante las divergencias en la antigua Batasuna.
Por la fecha en la que fue escrito, trataría de evitar presentar una situación de ruptura con respecto a las tesis posibilistas y no perjudicar los apoyos recibidos por la izquierda abertzale desde diversos sectores y EA, partido que se mantiene a su lado dentro de la aspiración de crear un polo soberanista. No obstante, sorprende que no cite los 'principios Mitchell' y su compromiso contra la violencia -que permitió al Sinn Fein participar en las conversaciones de paz en Irlanda del Norte-, cuando es un eje de la estrategia de Batasuna.
A la palestra
Las fuerzas de seguridad sí esperaban un comunicado de ETA para el Aberri Eguna del 4 de abril, tal y como es usual en la banda desde hace años. El hecho de que haya adelantado su mensaje y, sobre todo, que lo hayan mantenido pese a la muerte del policía revelaría la tensión interna que ha obligado a la jefatura terrorista a salir a la palestra para su propio mundo.
Este hecho implica que el tiroteo en el que murió Nérin ha roto también los planes de la izquierda abertzale. La doctrina oficial etarra debería estar marcada por este texto, pero en estos momentos está obsoleto, superado por los acontecimientos.