Bilbao siempre se ha reflejado en la ría, incluso cuando la utilizaba como desagüe. La ciudad se ha retratado con cada signo de vida que afloraba en las aguas tras las costosas inversiones del plan de saneamiento. Ahora que no se cansa de mirarla, es aquí donde busca oportunidades para ampliar su oferta de servicios y atraer y retener a los turistas. El Ayuntamiento aprovechará la segunda edición del Plan E para instalar cuatro pantalanes este verano en distintos puntos de la villa: dos de ellos arroparán al Museo Marítimo, otro dará servicio al club de remo en la ribera de Deusto y el último estará en pleno centro, en el paseo de Uribitarte, a la altura de la plaza Pío Baroja.
Las obras han salido a concurso por un importe de 376.800 euros y están pendientes de adjudicación. Se han presentado diez ofertas y está previsto iniciar los trabajos después de Semana Santa con un plazo de ejecución de cuatro meses, de modo que los nuevos atraques estén listos para la Aste Nagusia. La idea es dinamizar la ría desde dentro, para completar el esfuerzo que se ha hecho desde las riberas con la recuperación de los paseos y las fachadas que miran al cauce fluvial. Una aspiración que siempre ha estado ahí y cada cierto tiempo suelta amarras, con mayor o menor fortuna.
El Ayuntamiento abrirá camino con los fondos del Gobierno central para explorar las posibilidades de esta ruta y planificar futuras inversiones. El aviso a navegantes está lanzado, aunque todavía no se han concretado las condiciones de explotación de los embarcaderos. «En principio serán pantalanes de cortesía para potenciar el uso de la ría. Queremos que sea un foco de atracción para bilbaínos y visitantes», explica Tomás del Hierro, director de la Oficina de Uso del Espacio Público, que desarrolla el proyecto de forma coordinada con el área de Obras y Servicios. Más adelante, si la demanda lo requiere, se estudiarán fórmulas de gestión con tarifas y reservas.
A falta de definir los detalles con la empresa adjudicataria, está previsto crear alrededor de treinta amarres con distintos usos. A los veleros se les espera a los pies de la grúa Carola, que ha sido testigo de la llegada de ilustres visitantes como el 'Alexander von Humboldt' o el 'Oosterschelde' al Museo Marítimo. En paralelo, en el dique de Euskalduna, se habilitará otro pantalán para diferentes tipos de embarcaciones. Ambos tendrán dimensiones similares. En cada uno de ellos se instalarán al menos cuatro módulos de doce metros de longitud, según el proyecto básico.
El museo, que ha convocado un concurso de ideas para conectar definitivamente con la ciudad, agradecerá la compañía y el ambiente que se creará en el muelle, y toda la ciudad dará la bienvenida a los visitantes que atraquen en la ría. La otra gran «prioridad» de las autoridades municipales está aguas abajo, en la ribera de Deusto. Concretamente a las puertas del único club de remo de Bilbao, fundado en 1981. Hoy mismo estrenará trainera, la primera en quince años, en el X memorial Jon Sasieta, donde participan 28 tripulaciones, entre ellas las de Kaiku, Orio y Urdaibai.
La flamante 'tomatera', fabricaba en fibra de carbono, ha costado 42.000 euros al Ayuntamiento. Con ella el club competirá en la Liga ARC 1, antesala de la ACT, tras ganarse el ascenso la pasada temporada. El pantalán será su otro gran premio. La entidad cuenta con 65 remeros de diferentes categorías, entre ellos dos chicas, y compite en todas las modalidades, desde los campeonatos de banco móvil hasta las ligas de bateles, trainerillas y traineras. Todos bajan a navegar por una rampa que de vez en cuando limpian de verdín, pertrechados con las cangrejeras «de toda la vida» para evitar resbalones. «Cuando hay bajamar es complicado, sobre todo con los críos», afirma el presidente del club, Aitor Mojas.
Del yate a la piragua
El muelle flotante, similar a los que hay en Getxo y en Galindo, «va a ser una maravilla. Puedes plantearte hacer cursillos y dará mucha vida a toda la zona», asegura Mojas. «Este es un sitio privilegiado para entrenar, hay una ruta de 15 ó 16 kilómetros y en invierno vienen remeros de Urdaibai, Castro o Zierbena». Con esta obra, la ría cogerá velocidad y se abrirá a nuevas competiciones, aunque siempre habrá quien prefiera recorrerla despacio para recrearse en el paisaje ribereño. El cuarto pantalán se instalará en Uribitarte, donde atraca el 'Ibai Alai' para sus salidas diarias. La estructura se ampliará con dos módulos y una rampa -treinta metros en total- para que los viajeros embarquen con más comodidad y quede sitio para nuevos amarres.
El invierno ha sido «duro» para el yate turístico, que inició su travesía en octubre. Ha tenido que suspender algunos trayectos por los fuertes vientos o la falta de viajeros, aunque los responsables de la empresa, que también organiza viajes a medida para bodas y otras celebraciones, destacan que «la gente sale contenta, porque es un recorrido con mucho encanto».
Los negocios que miran a la ría confían en que la primavera y los nuevos pantalanes les pongan el viento a favor. Bilboventura iniciará en Semana Santa su tercera temporada de alquiler de piraguas y pedalos. El año pasado atendió a 8.000 usuarios, el doble que en 2008. La mitad son escolares y chavales de las colonias de verano, pero «vienen padres con hijos pequeños y personas de 70 años», asegura el gerente, Txomin Aranbarri. La mayoría son bilbaínos que toda la vida se han asomado a la ría sin llegar a conocerla. «La gente quiere más, quiere disfrutarla», comenta. Muchos se bañan y yo también lo hago, aunque es obligatorio ducharse enseguida».
Los pescadores dicen que la mejor prueba de su buena salud es la presencia de lubinas «porque es un pez bastante pijo». El plan de saneamiento ha devuelto a las aguas 40 especies de peces. En las inmediaciones del Museo Marítimo se pueden ver cangrejos, embajadores de esa nueva imagen que quiere proyectar la ciudad. «Una vez la zodiac se dio la vuelta y aparecieron un montón de quisquillas», recuerda Aranbarri.