Cómo me gustaría poder decir que me arrebató la película de Tom Ford, 'Un hombre soltero'. Ésa en la que tiene un papelito con frase (tres o cuatro frases y algunas en español) el encantador y bello Jon Kortajarena. Pero la realidad es que me aburrió mortalmente. 'A single man' (la vi en versión original subtitulada) es la historia de un día en la vida de un hombre muy triste, muy triste, contada de un modo tan lento y estático que casi parece transcurrir en tiempo real. Así que al cabo de una media horita o así, y viendo que aquello lo que se dice avanzar no avanzaba, empecé a notar, muy a mi pesar, un desmayo de párpados, una invasión de flojera, un atocinamiento general, una modorra (sin sodoma), un sopor de los de 'Zzzzzz...' Debo aclarar en mi defensa que cometí el error de ir a verla en domingo y a la hora de la siesta. Y también, que luché con ahínco para no penetrar en la peligrosa fase gamma, salir pronto de la alfa y regresar a la beta. Es una lucha titánica ésta, que requiere grandes dosis de disciplina y voluntad pues, como todos hemos comprobado alguna vez, doblegar al sueño cuando éste se quiere imponer resulta tan difícil o más que vencer un recalcitrante insomnio.
A pesar de todo, creo que lo conseguí. Que, salvo algún que otro fotograma, logré ver (ora con los ojos abiertos ora entornados) la película completa. La conclusión que saqué ya la conocía de antemano: que Kortajarena es muy fotogénico, que Colin Firth es un gran actor, digno hijo de la Gran Bretaña, y que Julianne Moore tiene el cuerpo lleno de pecas. Nunca he sido una fanática de las películas de acción y en general no me asusta el cine lento. Pero o yo he perdido sensibilidad o aquello más que cine era un elegante álbum de fotos (el 'book' de un top-model). Allí estaba aquel hombre taciturno (Firth) deseando morir, pero sin saber cómo... A punto estuve de ayudarle un poco gritándole: ¡Colin, guapo!, ¿qué tal de aburrimiento? Prueba a ver un domingo por la tarde 'Un hombre soltero'.