Ya lo decía Forrest Gump: «La vida es una caja de bombones, nunca se sabe lo que te va a tocar». Ayer, la 'bombonera de Bertendona' confirmó la célebre frase del personaje cinematográfico y fue una auténtica sucesión de sorpresas... Su nueva imagen dejó boquiabiertos a los invitados a su gran estreno, al que no sólo acudieron políticos y personalidades del mundo empresarial cuya presencia ya se daba por supuesta, sino también una nutrida 'troupe' de artistas y personajes del mundo de la cultura cuya asistencia se mantuvo en secreto hasta el último momento.
Pasadas las siete de la tarde, todos ellos empezaron a hacer su entrada en el Campos Elíseos ante la mirada atenta de un buen número de curiosos que se arremolinaba en la calle Bertendona, la mayoría vecinos de la zona que intentaban saciar su curiosidad como 'pago' a los seis años de obras que han tenido que sufrir.
Ya dentro de la 'bombonera', los invitados se deshicieron en halagos al remozado teatro, que brillaba como un juguete nuevo, con sus vivos colores y sus luces resplandecientes. El director de cine y teatro Pedro Olea estaba como un niño estrenando zapatos. Había llegado muy pronto, mucho antes de que irrumpiese allí la multitud, para poder hacer una expedición en solitario, saboreando cada metro cuadrado y cada recuerdo que salía a su paso. «Me encanta. Dando el paseo me ha venido a la mente cuando estaba aquí hace muchos años, en el 'gallinero'», comentaba.
«A estrenar»
Para el pianista Joaquín Achúcarro la inauguración del Campos también era un reencuentro con un viejo conocido. Se mostraba «impaciente» por volver a verlo. «La primera vez que toqué aquí tenía quince años», señaló. Otros, sin embargo, iban de nuevas, como Mikel Erentxun. Con cazadora de cuero y pelo alborotado, dijo no conocer aún la 'bombonera', pero, con mucho sentido del humor, no dudó en alabar sus excelencias, al más puro estilo de un vendedor de inmobiliarias: «Nuevo, a estrenar, cerca de casa», desgranaba. A su lado, el cineasta Imanol Uribe destacaba «lo bien que se ha conservado el espíritu del antiguo teatro». El cantante Caco Senante también estaba maravillado. «Se ha rescatado una obra de arte», proclamaba. Así que la 'bombonera' se llevó un buen número de piropos... tantos que el compositor José Miguel Fernández Sastrón bromeaba con la idea de dedicarle «una sinfonía».
Todos miraban aquí y allá con admiración. Porque el espectáculo de ayer -con permiso de las actuaciones teatrales, musicales y de danza que sirvieron para estrenar el escenario- era el propio edificio, viejo y nuevo a la vez, recordado y desconocido.