No fue una fuga romántica sino una trastada de adolescentes. Así lo cree la hermana de una joven de Santurtzi que el miércoles no acudió a su casa después del colegio. En lugar de celebrar su 14 cumpleaños con la familia, pasó la noche fuera en compañía de un baracaldés de 16 quien, al parecer y para sorpresa de los padres, resultó ser su pareja sentimental. La Policía encontró a ambos en la playa de Sopelana, en la mañana de ayer, asustados tras enterarse de que los agentes y sus familiares habían pasado la noche buscándoles.
«Ha sido una noche angustiosa», reconoció Leire, la hermana de la joven. «Es la primera vez que hace algo así. Es una chica muy estudiosa y responsable. Nunca había llegado más de diez minutos tarde», confesaba ayer con el alivio de saber a su hermana pequeña a salvo. Fue a ella a quien llamó la joven desde la comisaría de Sopelana poco después de las once de la mañana. Los agentes acababan de encontrar a los jóvenes fugados en la playa de Arrietara, muy lejos de donde sus familiares les habían buscado.
«Anoche -por ayer- habíamos estado llamando a todo el mundo y teníamos a toda la familia intentando dar con ellos por Santurtzi y Barakaldo. Estuvimos buscándoles desde las ocho de la tarde hasta las cinco de la mañana y luego lo retomamos a eso de las siete», explicaba Leire. La espera durante la tarde ya había sido angustiosa, ya que la chica no apareció en el autobús que la tenía que haber traído de vuelta de un colegio privado en Loiu a las cinco de la tarde. «Llamamos a sus compañeras de clase y nos dijeron que había quedado con este chico para tomar un café. Después los padres de él nos dijeron que tampoco había vuelto a casa y ahí nos dimos cuenta de que la película cambiaba un montón», reconocía la hermana.
Amor de verano
La familia de la joven se puso en contacto con los padres de su novio, un chico de 16 años residente en Cruces. «Parece que se conocieron veraneando en Noja. Ahora ya nos ha dicho que se gustan», relataba Leire entre feliz y dolida por los nervios. «Y nosotros la esperábamos en casa con los regalos y los pasteles para la fiesta de cumpleaños», recordaba sin rencor. Después de todo había notado a su hermana «muy afectada» por lo ocurrido.
Mientras la menor compartía confidencias con su pareja, su descripción y fotografías comenzaban a circular. Desde las diez y media de la noche entre la Policía y, a la mañana siguiente, por los medios de comunicación: joven delgada, pelo largo castaño, 1,65 de altura, vestida con uniforme. Y no era para menos. El lunes, sin ir más lejos, la desaparición de un niño en Amorebieta activó un despliegue sin precedentes. Un suspenso fue el culpable de la huida.